Por: ADOLFO LEÓN OSPINA MEJÍA

Este debió ser el grito que su madre le hizo al exalcalde de Bogotá y hoy precandidato presidencial por los trillizos (quiero pensar que no se trata de una banda delincuencial), Luis Eduardo Garzón. Confieso que si alguien me hubiera preguntado que en el remoto caso de votar por quién lo haría, habría respondido que por Lucho, hoy sin dudarlo respondería que no existe ni siquiera la más remota posibilidad de participar en el circo de la democracia colombiana, (claro Mónica, ante todo sos mi amiga).
Y es que en mi cabeza no encuentro una explicación diferente a la de la conveniencia en ese tipo de alianzas, afán de poder a cualquier precio, sin importar ideologías, filosofías, ni los ilusos votantes, que en el caso de ellos tres, por el cuento ese de que son independientes y de que sus votos son de opinión, debería ponerlos a pensar.
No entiendo, y soy reiterativo porque no entiendo nada, cómo un oligarca como Peñalosa, quien en su periodo de alcalde embelleció a Bogotá, eso sí, desde la Jiménez hacia el norte, por su condición, se une con Lucho que trabajó insistentemente por la Bogotá del sur y con Mockus que dio muestras fehacientes de honradez administrativa y de cómo desde la pedagogía y la filosofía se puede intentar hacer algo nuevo. Uno, el primero, se dio pantalla a sus anchas en los medios de comunicación con cada obra, el otro quedó en la memoria de los capitalinos por su “Bogotá sin Indiferencia” y el tercero por sus campañas para crear una nueva ciudadanía. Y no doy más vueltas, Peñaloza y Mockus pueden unirse a quien tengan en buena fe, pero Lucho, líder sindical, miembro honorario de la guerrilla (estuvo acusado de pertenecer al ELN), no puede unirse a la derecha de este país, que en cabeza de estos señores, entre otros pecaditos, incrementaron descaradamente los costos de las matrículas en la Universidad Nacional y crearon el Transmilenio pagando costosas lozas que poco tiempo después se habían deteriorado a tal punto que colapsaron la movilidad bogotana.
Y es aquí donde la democracia vuelve a mostrar su verdadero rostro, haciendo uniones perversas, no pueden llamarse de otra manera, arrojando a la basura cualquier tipo de principio bien sea ideológico, filosófico, social… Éste es un muy buen truco del sistema y de la clase dirigente del país, que prefiere mostrar su descaro antes de entregar el poder, y si es por las buenas, es decir sin matar a nadie, mucho mejor.
Qué credibilidad puede tener un candidato que hace monerías de ideología en ideología sin importarle nada, qué podemos esperar de personajes que han sacrificado la confianza de sus votantes por intentar agarrarse de manera firme al poder. Valga la pena aclarar que esto no ocurre sólo en las listas de la izquierda, los otros políticos han sido más hábiles aún y han logrado fusionar en una sola filosofía a los partidos tradicionales, quiero decir con esto que en el país del sagrado corazón no hay diferencia entre rojos y azules, y mucho menos entre aquellos movimientos –de garaje- que marchan al lado del que tenga el poder. Ha llegado a tanto su cinismo que han legalizado la práctica del cambio de partido político, creando el llamado “voltearepismo”.
No, la democracia tiene que ser mucho más que ir un día cada cuatro años a una urna y elegir a unos personajes, algunos ni simpáticos siquiera, que lo que hacen en el poder es seguir unas directrices trazadas con anterioridad, sin importar el trascurrir de la realidad del país. No podemos pensar que el sistema, perfecto como lo es, nos de la herramienta para modificarlo o reemplazarlo por otro menos perverso.

Cuando votamos, entramos en el engranaje del sistema y generamos un piso de legitimidad a los gobernantes que les permite realizar lo que a bien tengan (pactos con los paras o con la guerrilla, financiamientos con dineros ilícitos y hasta masacres), si votamos le diremos a las cortes que no se ha justificado el intento de depurar la política. Ya los altos magistrados han cumplido con su responsabilidad, ahora nos toca a nosotros, no los defraudemos. Abstengámonos de votar, que en la próxima cita “democrática” la consigna sea la de deslegitimar el sistema político colombiano. Que tantos robos, muertos, secuestrados y desaparecidos forzados, crímenes de Estado y demás pilatunas democráticas, no queden en el rincón más escondido de la memoria colectiva de los colombianos, que nuestra voz, como ciudadanos, sea tenida en cuenta desde la realidad y no desde unas marchas que más se asemejan a caminadas recreativas que a verdaderos actos de revolución.
11 comentarios:
Bueno Adolfo Muy Bueno!!!!... y que sean en mayuscula MUY BUENO!!!... Demasiado acertado... quizas los griegos sabian algo de esto por que a lo que se le llama democracia en este pais es una burla, una mentira al ciudadano comun y corriente. si señor votar es legitimar esos señores aferrados al poder y el dinero facil.
Adolfo Excelente!!!!
Excelente comentario, sobre todo por lo de Lucho, aunque no comparto lo de la abstención. Eso es lo llevamos haciendo los colombianos a lo largo de toda nuestra historia.
Muy buen artículo, felicitaciones, me hace acordar de un escritor bogotano, Àlvaro Salom Becerra, Al Pueblo Nunca le Toca.
Buena esa, en Colombia necesitamos opinión crítica, así a veces parezca que se siembra en terreno árido.
Quiero manifestar mi identificación con este comentario y con la importancia del voto en blanco, que no es cierto que "lo vengamos haciendo los colombianos a lo largo de toda nuestra historia", pues lo que hemos hecho es "abstenernos", y los votos de la abstención tienen distintas justificaciones; en cambio, si votamos "en blanco", el descontento se cuenta, es decir, vamos a saber cuántos, verdaderamente, estamos inconformes con esta democracia, lo cual no se puede medir con la ABSTENCION porque en ella se cuentan hasta los que no pudieron votar por distintas causas. Es decir, los que no pudieron y los que no quisieron. En cambio, con el voto en blanco se contará a quienes no quisieron. No es, entonces, un voto contra la democracia, sino a favor de ella, de la verdadera democracia.
HERNAN ARISTIZABAL
Acerca de Uribe: "Datos no favorables. El 57% estima que la economía está empeorando, un 76% no está de acuerdo con su política de empleo, un 66% cree que no se ha hecho lo suficiente para bajar el costo de vida y un 56% dijo que el manejo de las relaciones internacionales no ha sido el mejor."
Qué más necesitamos para también abstenernos de seguir dando voto de confianza a un presidente que no le interesa lo social?
Frente al artículo de opinión estoy de acuerdo con la tesis central que se afianza al final, pero no con los candidatos que pone de ejemplo, esos tres son de lo mejorcito en medio de la ralea de dilcuentes que tiene la política colombiana, asi que me parece injusto ponerlos como ejemplo por el simple hecho que al autor no le gusten.
Frente a la abstención, es muy fácil ver los toros desde la barrera, lo que a este pías tiene jodido es eso, que hablamos mucho y hacemos poco, no nos metemos al barro, lo que hay que hacer es participar en política para poderla cambiar...el voto en blanco es una opción pero no la única.
saludos,
Creo que para salir de Uribe en este momento sea importante nombrar un presidente que almenos cumpla las leyes y respete la constitución y abogue por un redireccionamiento de las instituciones. Creo que Mockus y Lucho serian capaz de algo así. Peñaloza, mmmmm....Yo votaré por Mockus, por un simple sentido de realismo pragmático.
Bueno, pues la verdad apoyo muchas de sus opiniones las cuales leo aténtamente. En esta ocasión estoy totalmente de acuerdo con usted frente al "voltiarepismo" permitido en este país me parece el colmo pero es el reflejo de lo que se está viviendo, la falta de lealtad y otros tantos antivalores.Se pone uno a pensar en el pasado, hasta los bandidos eran leales entre sí, vea a Popeye y otros tantos malandros. Ahora ya no hay jefes, cualquiera es patroón o jefe Narco, los militares legalizan a los que no trabajan con ellos, incluso a sus superiores y así una lista incontable de circustancias que nos muestran que vamos de pa tras!!!.
No le echo la culpa a Uribe, no es el santo de mi devoción, pero ante esta falta de opciones, de líderes, de personas definidad creo que es el menos malo. Este país maneja su política como el fúltbol, todos son pésimos, los campeones son los de la suerte, los menos malos.
Democracia……cual democracia si en este país los políticos hacen lo que se les da la gana y con el circo que tienen montado pues la perpetuidad de sus líderes es fácil de seguir, con relación a la unión de estos tres considero que es respetable y las ideologías y pensamientos solo ha llevado a una continua guerra que nos tiene en la miseria y pobreza, tanto material como de pensamiento. Lo importante en estos momentos es que la nueva política empiece a compartir espacios independientes de sus orígenes y que se respete la diferencia y se trabaje por el bien común, esto de rojos y azules nos tiene mamados y solo existen para repartirse el poder y mantener el pueblo en la miseria. que importa el color cuando lo que se necesita en un mejor país.
Con esto del voltiarepismo hay unos cambian de bando y otros que cambian de banda...
Que mas se puede esperar de quien no tiene una ideologìa definida. solo lo mueve la ambiciòn del poder, al igual que a sus ex-compañeros del Polo. muy criticos con la burocracia y la oligarquìa, pero pretendiendo simplemente constituirse en sus maximos exponentes. LEONEL BEDOYA
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