COMO EL AVESTRUZ

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Si la “justicia” fuera como el Rey Enrique VIII todo funcionaría en Colombia así fuera por miedo, no importa. En este país se presume haber ensayado de toda clase de fórmulas para que los inescrupulosos, los políticos, por lo menos, no se roben la plata del Estado, pero no hay frutos. “Hecha la ley, hecha la trampa”. Enrique lo supo hacer, fue uno de los monarcas de Inglaterra que más cortó cabezas porque sí, porque no y por sospecha.

Juristas de esta comarca argumentan que las cirugías estéticas realizadas a algunas empleadas y familiares del Gerente del Hospital Departamental La María no incurren con la violación de la ley por cumplir con los requerimientos exigidos.

Una cosa es que un procedimiento quirúrgico sea legal y otra muy distinta que sea éticamente reprochable, esa discusión, la dictaminarán los organismos de investigación del Estado.

El asunto, no menos importante, es que la mala percepción que se generó por el escándalo que cuestiona algunas de las actuaciones adelantadas por el gerente William Marulanda Tobón del Hospital Departamental La María no se puede negar, puesto que dicha institución está destinada para el tratamiento de enfermedades respiratorias y VIH – SIDA de la población pobre del Departamento.

Lo que tiene más enredado al gerente Marulanda Tobón es que tendrá que esclarecer quién es el responsable de haber alterado la historia clínica de la cirugía estética del Contralor de Antioquia en la que aparece una prostatectomía en vez de una liposucción que realmente fue el procedimiento que ordenó.

Lo cierto es que el Contralor General de Antioquia, Sergio Zuluaga deberá andar con la cabeza en un hueco como todo un avestruz. El Contralor quien se encarga de auditar el óptimo manejo de los recursos de las secretarías, empresas y organizaciones públicas de nivel departamental no pagó los honorarios al “operador” y cirujano Andrés Rivera, como el mismo lo revela ante la prensa nacional.

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Ruben Benjumea

Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.