“DE MAL EN PEOR”


Para nadie es un secreto que tanto la campaña electoral para Congreso como para Presidencia de la República no han empezado de manera frontal por la sencilla razón que a estas alturas del año la ciudadanía se encuentra en “modo natilla”. Sin embargo, repito, a estas alturas del año, se empiezan a notar candidatos más perfilados que otros.

Qué irá hacer la gente de Cambio Radical en Antioquia con los candidatos a Cámara y Senado que hasta los mismos integrantes del Partido dudan. Y es verdad, en las últimas reuniones el personal de primera línea no ha quedado satisfecho con el desempeño, reputación y hasta nivel académico de sus aspirantes, muy malos, se escucha decir…

En una reunión que se realizó con los líderes departamentales de Cambio Radical presentaron en sociedad al nuevo candidato a la Cámara de Representantes Roberto Cardona, quien durante la Administración Municipal de Aníbal Gaviria se desempeñó como concejal del Movimiento Firmes que avaló la fracasada campaña de Luis Pérez Gutiérrez a la Alcaldía.

Cardona quien pretendía integrar la lista del Partido Centro Democrático a Cámara no tuvo suertes con el uribismo. De ese cuartel lo sacaron a sombrillazos, porque dijeron, llegó muy sobrador a chicanear con los votos de base que logró en las elecciones de 2011.

El asunto es que después de la bajada de pedestal que le pegaron al concejal Rober Bohórquez a quien le tocará repetir campaña para Concejo de Medellín, si decide continuar con su actividad política; a “Robertico” lo presentaron en sociedad como el candidato a cámara baja por el Partido del aspirante presidencial Germán Vargas Lleras.

A la presentación en sociedad a la que asistió el empresario Alejandro “El Mono” Villa, a quien buscan por cielo, mar y tierra, entre otros empresarios, Cardona no pegó, es decir, estaban mal con Bohórquez y quedaron peor con el nuevo aspirante…


Ruben Benjumea

Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.