NO FUTURO


El proceso de fortalecimiento que la izquierda atravesó durante un periodo reciente político de Colombia, ha llegado a su decadencia total. Su auge se dio más por la búsqueda de la forma de acallar la comunidad internacional en el gobierno de más extrema derecha, que por un desgaste de la rancia oligarquía creada por los malos gobiernos. La izquierda no fue capaz de aprovechar su momento.

Los celos, las rencillas personales y entre pequeñas fracciones de la izquierda y las insulsas discusiones conceptuales, han ido llevando al traste con el fortalecimiento que el Polo Democrático como alternativa política, había logrado, y hoy lo tienen con la lápida en su cabeza.

Inicialmente Petro, (que curiosamente es la actual opción de izquierda) quien antepuso sus aspiraciones de poder a los idearios del partido empezó con el proceso de aniquilación, a eso se le sumaron jugadas completamente incomprensibles desde lo político que tuvieron costos altamente caros para un movimiento que crecía y luego como por arte de magia, como lo han hecho siempre, los paracaidistas, los saltimbanquis (que no se ofenda Roy), el MOIR, con sus jugadas ajedrecísticas acertaron la estocada.

El Movimiento Obrero Independiente Revolucionario, un movimiento político que ha sobrevivido a todos los gobiernos gracias a su capacidad de estar en el lugar y momento adecuados, que han mantenido su posición de oposición pero al mismo tiempo han llamado a sus bases a votar por representantes de la esquina política contraria, fue el encargado de sellar la carta de defunción del Polo Democrático.

La jugada maestra de su máximo representante, el Senador Jorge Enrique Robledo, de la que por coherencia ideológica digna de aplausos, se apartó la Concejala de Medellín, Luz María Múnera, en la que se “unió” con el Pedante Fajardo y con la escandalosa López, fue el bolígrafo con el que se rubricó el certificado.

Es inconcebible que el líder natural del MOIR, se haya unido con uno de los representantes más destacados del neoliberalismo, un hombre “absolutamente precioso”, que durante sus 8 años de gobierno en la región, no propició ni una sola reunión con los sindicatos de empleados y trabajadores con quien sí se reunía frecuentemente era con el Grupo Empresarial Antioqueño.

Triste presente y futuro de la izquierda en Colombia, en el momento en que se podía sacar el mejor partido, pues la derecha que no sale bien librada de la actualidad colombiana, se desgarra las vestiduras por conservar la parte más grande la torta nacional.


Adolfo Ospina

Licenciado en Educación Español y Literatura de U de A, apareció hace unos 4 años a este proyecto. Especialista en pedagogía de la lengua escrita de la Universidad Santo Tomás, Ambientalista y defensor de los derechos de los animales, peor que Vallejo.