“BUENA EMPRESA”

Lo claro que dejó la crisis de Hidroituango, es que EPM, uno de los principales socios se quedó a mediano y largo plazo sin efectivo para cubrir sus responsabilidades económicas, situación que generó la necesidad de presentar una propuesta para vender varios de sus activos.

Entre esas empresas susceptibles para la venta se encuentra, además, TIGO UNE en la que EPM posee una participación accionaria del 50% que representa unos $2.3 billones de pesos aproximadamente.

El análisis que hacen los integrantes del actual gobierno municipal se debate entre vender una empresa que va para atrás como el cangrejo debido que las utilidades no son las estimadas o evitar el desgaste político ante la opinión pública que le generaría dicha enajenación.

El impacto que generó ante la ciudadanía la venta del primer porcentaje accionario a la multinacional Millicom durante la Alcaldía de Aníbal Gaviria generó una mala impresión en ese momento puesto que se interpretó que el Gobierno de Gaviria estaba vendiendo una “buena empresa” pública a privados.

A comienzos de este año 2018, EPM contrató por $1.200’000.000 (mil doscientos millones de pesos) aproximadamente, un estudio a la Consultora OLIVER WYMAN con el fin de determinar qué hacer en el futuro con TIGO UNE.

En el análisis adelantado por dicha entidad consultora, se resalta que: “los riesgos futuros son aún más y el escenario más conservador indica una posible pérdida de valor, además que los resultados recientes están por debajo de los proyectados”.

Finalmente la recomendación de la empresa de consultoría es más que contundente. El estudio manifiesta también: “Considerando el contexto y los riesgos asociados nuestra recomendación para el accionista EPM es la venta de su participación del 50% en TIGO UNE (salir integralmente del negocio)”. “El momento de iniciar el proceso de venta es ahora”.

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Ruben Benjumea

Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.