POLÍGRAFO Y ESCOPETA

Alguna incomodidad generó que se conocieran los alcances de las determinaciones que tomó el actual gobierno municipal para superar el bajo flujo de caja en EPM que ocasionó la emergencia de Hidroituango el primer semestre del año.

Esas determinaciones, en palabras de un “ciudadano preocupado”, tienen que ver con la venta de algunas filiales y negocios que tiene EPM en el extranjero y otras en diferentes partes del país, con el objetivo de suplir, por un lado, los percances de Hidroituango que necesita $3.3 billones, y por el otro, los $9.6 billones de pesos necesarios para que Empresas Públicas pueda asumir los próximos tres años sus obligaciones entre las que se cuentan las transferencias al Municipio para continuar el desarrollo de la ciudad.

Sin embargo a funcionarios de EPM les preocupa más cómo se filtraron documentos confidenciales al punto que iniciaron pesquisas casi con polígrafo y escopeta, tema analizado en la última reunión de Junta Directiva el día de ayer, cuando, además, se anunció a la opinión pública la venta o enajenación de algunas de sus filiales.

Conocida la falta de “efectivo” por parte de EPM, “la joya de la corona”, algunos concejales llamaron la atención en la necesidad de que el “poder ejecutivo”, utilice las herramientas del caso para recaudar más recursos con el fin de superar el impase económico, mientras Hidroituango empieza a funcionar en tres años aproximadamente.

Desde la Secretaría de Hacienda de Medellín han explicado que varias de las alternativas que tiene el municipio para recaudar recursos son implementar una ardua tarea de cobros coactivos a deudores morosos de impuestos predial e industria y comercio.

Además, explicaron, que si el gobierno cobra las deudas de algunos constructores por concepto de obligaciones urbanísticas y se aplica la plusvalía mejoraría el recaudo para mitigar, por lo menos en un tiempo, los problemas financieros de dicha entidad. Ver SIN PLATA EN CAJA

Ruben Benjumea

Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.