VOLVER A LOS 20

La elección del presidente Duque ha retrocedido a Colombia por lo menos 30 años, los avances en respeto de los derechos, respeto por las minorías y, por lo menos nombramiento en el alto gobierno de personajes limpios de algún cuestionamiento, son cosas del pasado y del pasado lejano.

No sé por qué me viene a la memoria la década de los 80, cuando Duque apenas daba sus primeros pasos, década de persecuciones, de envalentonamiento de la fuerza pública, sobre todo de la policía y de corrupción en su “debida proporción”.

Haber condenado de nuevo el consumo mínimo, que no es declarar la guerra contra el microtráfico, pues ese es un argumento completamente espurio, todos, incluso las autoridades, ellas más, saben dónde están los expendios de droga, perseguir y condenar a las altas cortes, elegir funcionarios cuestionados por delitos (como Carrasquilla), plantear una carrera armamentística sacrificando recursos fundamentales para la educación pública e inmiscuirse de manera abierta en los asuntos internos de un país vecino, retomar las fumigaciones con glifosato, son cosas que estaban ya guardadas en los anaqueles de la historia.

Dirán los pertenecientes a la Secta que eso es lo que quieren los colombianos, que eso fue lo que elegimos, pero no, eso no fue lo que eligieron los colombianos. Los colombianos eligieron un gobierno de derecha sí, pero respetuoso (y así suene contradictorio) de las leyes, que pretenda la reactivación económica pero estimulando la igualdad, defensor de las diferentes instancias de la democracia y sin pretensiones de autocracia. Los colombianos fueron engañados con el sofisma del castrochavismo (particularmente ambos personajes a los que hace referencia el término, ya muertos), con el miedo de volvernos en una Venezuela vendida por los medios de comunicación que hacen eco a una de las verdades.

Lograron convertir el elemento más significativo en la historia reciente del país en un fantasma; “un coco”, con el cual atemorizar a una sociedad desorientada, temerosa y engañada. Lograron que clamáramos por más “palo”.

El retroceso histórico al que se somete Colombia por la incapacidad de los gobernantes de turno de asumir cambios será costoso, a nivel internacional, pero sobre todo y más a nivel interno con la crisis social que de nuevo invadirá al país.

No es un asunto de incapacidad, es un asunto de entender los cambios sociales y generacionales que atraviesa en este momento el mundo. Ya lo dijo Einstein “si quieres resultados distintos, no hagas siempre lo mismo” y es a esos cambios que el país debe acostumbrarse, pero que parece se demorarán más, debido a las actuales políticas.

Adolfo Ospina

Licenciado en Educación Español y Literatura de U de A, apareció hace unos 4 años a este proyecto. Especialista en pedagogía de la lengua escrita de la Universidad Santo Tomás, Ambientalista y defensor de los derechos de los animales, peor que Vallejo.