CANTORES QUE CALLAN

La semana anterior, en un bus capitalino, al que se suelen subir vendedores, cantores reclamando de los pasajeros unas monedas para continuar esquivándole el cuerpo a la desgracia; una de esas buenas voces de la calle, además venezolana, fue sorprendida por el homenaje que le hicieron sus ídolos musicales.

Mientras cantaba la letra de su canción desesperada “Me fui”; en la parte de atrás le hicieron coro unos pasajeros que resultaron ser Carlos Vives, Andrés Cepeda y Santiago Cruz… sus cantores preferidos colombianos. Convocados secretamente por el periodista Daniel Samper realizaron un pequeño homenaje para una cantora desarraigada, Reymar Perdomo.

“Me fui… acordándome de todo aquello que un día fui”. Reymar Perdomo en buses, en sitios, en parques desde que salió de Venezuela, recorriendo toda América no ha dejado de lanzar a los cuatro vientos su desazón, su tristeza por una Venezuela desgarrada.

Uno se pregunta ante tanta lágrima, ante tanta tristeza, ante el desarraigo, ante tanta penuria; uno se pregunta ¿dónde están esas buenas voces venezolanas? ¿Dónde están los cantores? ¿Dónde esas regias voces que llamaban, en grandes conciertos, al baile, a la fiesta, a la danza? ¿Han callado esos ruiseñores huyendo a otros árboles, viendo la aflicción de sus gentes?

Desde el Sur se escucha aún la voz de Mercedes Sosa “Si se calla el cantor calla la vida”. Extraña que Venezuela que ha tenido y tiene tan buenas voces un Ricardo Montaner, un Franco de Vita, Nacho, Carlo Baute, Oscar D’Leon, Chino, Servando, Florentino, Jeremías, karina, El “Puma”; sólo dejen escuchar su voz en épocas de fiesta y no acompañen el sufrimiento de sus paisanos que viven en las calles, bajo puentes, mientras ellos se alojan en sus cómodas mansiones del sur de la Florida.

Cierto que todos ellos recuerdan, hablan, critican en sus conciertos las decisiones de la llamada República Bolivariana. Pero un concierto de resonancia latinoamericana en beneficio del pueblo venezolano no se ha registrado; a no ser el realizado por “sacerdotes rockeros” en Madrid.

Hemos visto la miseria, la pobreza de los emigrantes venezolanos; en carreteras con sus hijos y fardos a cuestas; los hemos visto hacer cabriolas en los semáforos, engrasando carros, lavándolos; sirviendo en restaurantes, durmiendo en las calles, en carpas, bajo los puentes. Hemos visto sus lágrimas cuando una mano deposita en las suyas unos pocos pesos de propina, que para su familia en Venezuela son garantía que por unos días podrán esquivar la tristeza.

Casi podríamos asegurar que una inmensa mayoría de los emigrantes venezolanos en Colombia son de bajos recursos llegan a pie, cruzando trochas, cruzando ríos, en buses.

“Yo no canto a los tiranos
Ni por orden del patrón
El pillo y el trapalón
Que se arreglen por su lado
Con payadores comprados
Y cantores de salón”

Atahualpa Yupanqui

Franco de Vita lo ha dicho, en mis conciertos voy a denunciar la bárbara situación de los venezolanos; eso lo han dicho y lo repiten los cantores venezolanos, en sus concierto particulares, en los noticieros, en la radio, en la red. Pero hasta ahora las denuncias no han servido. Lo que hace falta es “Meterse la mano” al bolsillo. Hay demasiados venezolanos pasando, dificultades, estrechez y hambre.

Venezuela a lo largo de su historia ha sido bendecida por la excelente voz de sus cantores. ¿Por qué no se unen para un concierto benéfico a favor de sus hermanos que en el exilio pasan penurias? ¡Habrá que disculparlos! ¿Acaso el temor a que sus familiares salgan inculpados por sus acciones; o temor a las posibles represalias de un gobierno despótico? ¿Miedo a perder, quizás, sus intereses e inversiones en su patria?

Memorables han sido los conciertos benéficos a finales del siglo pasado, realizados por los cantores del planeta. El concierto por Bangladesh, país que sufría inundaciones, hambrunas, y desplazamientos, realizado en el Madison Square Garden de New York; organizado por el ex-Beatles George Harrison y Ravi Shankar el primero de Agosto de 1971.

“Live Aid”, “Ayuda en Vivo”, el 13 de julio de 1985 celebrado conjuntamente en las ciudades de Londres, y Filadelfia; también llamado “USA For Africa”, con la participación de más de 72 cantantes, visto por 1.500 millones de personas en 100 países; convocado por Bob Geldof conocedor de la sequía que entre 1983-1985 se vino sobre Etiopía, fenómeno climático denominado “El infierno en la tierra”. Bob Geldof actor que en “The Wall” de Pink Floyd hizo el papel de Pinky. Aquél 13 de Julio se constituyó en el “Día Mundial del Rock”.

Un concierto de un Ricardo Montaner, de un Franco de Vita y otros buenos cantores en beneficio de los venezolanos en Colombia recogería mucho dinero para paliar las amarguras de sus hermanos; levantar la voz en pro de un pueblo, que pasa hambre, tiene temor, angustia de saberse sin patria, de sentirse extranjero, sin tierra en la tierra; ahora que la Navidad para ellos será un recordatorio “… de todo aquello que un día fui… me fui…”.

Héctor Hernán Gallego

Nacido en Jericó, graduado en Filosofía y Letras y en Educación Personalizada. Educador por necesidad, poeta por temor y escultor por ignorancia.