COMO TIENDA DE BARRIO

Los empleados del Concejo de Medellín no ven la hora que culmine el año por la sencilla razón que no quieren saber nada del saliente secretario general de la Corporación, Rubén Ramiro Estrada.

Y es que dicen algunos funcionarios de carrera administrativa y varios de libre nombramiento y remoción que Rubén Ramiro fue uno de los más nefastos gerentes y ordenadores del gasto que ha tenido el Cabildo Municipal.

La última queja no solamente contra Estrada sino también contra varios de los empleados que se le arrodillaron a ese “seudodictador” durante la vigencia por culminar es el manejo de las horas extras de las personas que laboran como conductores de los vehículos en los que se movilizan los concejales de la ciudad.

Los conductores son personal de disponibilidad, además de confianza que acompañan al concejal de turno para todos los pormenores relacionados con los padres de la patria local.

Atornillados a la silla y pegados con silicona de las cabrillas de los carros oficiales, los conductores por orden del jefe, movilizan no solamente al político de turno, sino también a quien él ordene. Hacen mandados, pagan cuentas, transportan familiares y hacen ajustes de mercado.

Lo otro que también les toca a los conductores del Concejo de Medellín es acompañar a sus jefes a reuniones políticas nocturnas, a uno que otro coctel, asado, cena, bailecito, juerga, reunión romántica y bacanal en las que resulte involucrado.

El reparo que hacen varios de los conductores quejosos no es con las obligaciones que le corresponde, sino con el pago de las horas extras nocturnas resultado de las actividades que les exige su jefe inmediato.

Un profesional del votante, en particular, narró la manera en la que le tocó transportar y esperar durante todo un fin de semana, mientras su jefe disfrutaba de tremenda juerga.

Cuando el conductor presentó el reporte de las horas extras, la oficina de personal no reconoció la totalidad de horas laboradas acusando que se había sobrepasado el tiempo permitido para generar el pago.

Esa situación tiene bastante incómodos a los conductores del Concejo puesto que, por directriz de la secretaría general, se está presuntamente evadiendo los derechos del trabajador estipulados en la ley.

Es más, advierten algunos conductores que el manejo del pago de horas extras, se maneja como una tienda de barrio, para lo que esperan que el nuevo secretario general para el 2019, Jorge Mejía, tome cartas sobre el asunto.

A propósito de Rubén Ramiro, me cuentan que al Concejo volvió la felicidad. El Secretario titular solicitó licencia no remunerada y es reemplazado por el actual Subsecretario Jorge Lopera. La gente anda feliz y solicitan que no regrese…

Ruben Benjumea

Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.