EL HÁBITO NO HACE AL MONJE

Realmente detesto los uniformes, sobre todo en los últimos tiempos donde cualquiera se pone una camiseta desaliñada de esas azules o blancas y un pantalón ancho con crocs para parecer un doctor. ¡Ni hablar del uniforme de la corbata de cualquier funcionario, de esos donde todos son doctores! En cocina la cosa está igualita, entonces cualquiera se pone una filipina (chaqueta de cocina) y resulta que es Chef…

No tengo nada en contra de la gente que día a día se la rebusca en sus carritos de perros, empanadas, ventas callejeras, es más, alabo todo ese espíritu de barrio y de calle, es ahí donde se nos revela el primer encuentro con una cultura culinaria que gústenos o no es parte de nuestro acervo patrimonial. Pero ¿por qué querer estilizar todo haciéndolo ver tan rimbombante y gourmet?, hasta en la calle todos usan filipinas.

Un uniforme se gana con esfuerzo, una chaqueta y una toca de chef requieren mucho recorrido, además, ser chef es un cargo dentro de una cocina, no se equivoquen, es así como el cargo de gerente general y de ahí para abajo, todos son cocineros, ayudantes de cocina, lavaplatos. De manera que en la actualidad el hábito no hace al monje pues cualquier parroquiano puede presumir de un uniforme para hacerse el prestante.

Hace poco conocí una empresa muy sui generis de uniformes de cocina llamada All in Chef, liderada por Andrea una mujer joven y emprendedora que quiere refrescar esa imagen de los cocineros colombianos con sus propuesta.

All in Chef cada vez más, crea ropa para cocineros de verdad, no los modelos, sino los que se sudan la camiseta y se ensucian el delantal, por eso su línea de diseño se aleja más de los cánones acartonados y viste cocineros negros, blancos, gordos, altos, bajitos, cocineros de carne y hueso que poco les interesa parecer ser chefs porque están comprometidos con un oficio noble que sólo busca alimentar y hacer felices a los otros desde el placer de comer.

All in Chef es el Benetton de los uniformes de cocina dice Natalia una amiga cocinera. En una prenda de esta empresa, todos cabemos, así como en una mesa, finalmente para eso es la cocina y el cocinero es un mediador. La cocina es inclusión, democracia y placer, para qué estratificarse desde las apariencias, si el llamado es a construir desde nuestro qué hacer una sociedad donde todos podamos acceder a la vitalidad de comer bien.

DIANA OROZCO

Cocinera, creativa y "vagamunda", viajera, curiosa en el encuentro de sabores y saberes de las cocinas populares para construir una manera propia de dimensionar tradiciones culinarias.