HACIA EL AGUJERO NEGRO

La actual situación del gobierno del incapaz, está arrojando al país a un agujero negro que nos está tragando. La falta de gobernabilidad sumada a la autosuficiencia y al alto egocentrismo del mismo presidente y por su puesto de su partido, difícilmente permitirá un cambio de dirección.

Ya lo escribió en un trino el exvicepresidente y excandidato presidencial, Germán Vargas Lleras, quien dijo: “el balance no puede ser más catastrófico. No hay orientación, no hay interlocutores, no hay ministros al frente de debates. La improvisación, la política al detal, las agendas personales están impidiendo la aprobación de los grandes proyectos transformadores que necesita el país”.

No olvidemos que Vargas apoyó a Duque en la segunda vuelta de las presidenciales del año anterior, tampoco que su bancada fue fundamental en la primera gran derrota que sufrió Centro Democrático el partido de gobierno en el Congreso con la caída de las objeciones a la ley estatutaria de la JEP. En otras palabras, el ex pasó de pelar los dientes a morder y de manera muy fuerte, mostrándole al gobierno y al país lo que se adviene de no cambiar.

El cálculo de Duque y su Centro Democrático (que es de Uribe) falló. Víctimas de su alto narcicismo creyeron que tanto a nivel nacional como internacional tendrían apoyo incondicional para desmontar el proceso de paz y volver a la guerra. Otro gran error.

Hoy Colombia está estancada económica y socialmente hablando. Hay una excesiva prudencia en la inversión internacional que la ha limitado. El dólar cada vez se fortalece más debilitando el peso, y el Plan Nacional de Desarrollo, no dejo absolutamente a nadie satisfecho, generando más dudas que certezas.

El orden público se ha deteriorado de manera aguda, las bandas organizadas de cualquier tendencia política o finalidad económica se han fortalecido, y empieza de nuevo una peligrosa creciente tendencia de desconfianza sobre la institucionalidad.

Las principales ciudades ven como día a día el miedo se apodera de sus habitantes y las promesas del joven Duque candidato de devolver con el uso de toda la fortaleza del Estado la seguridad, se ha evaporado como la de la prohibición del fracking, la promesa de no más nuevos impuestos y todo aquello que fue usado para captar ingenuos y cooptar adeptos.

No nos dejó el saliente en la gloria, pero nadie, absolutamente nadie, ni copartidarios ni contradictores podrán negar que el camino tomado por la secta encabezada por el fefe de fefes y el incapaz, nos está llevando a ese agujero negro del que salir será muy complicado.

Adolfo Ospina

Licenciado en Educación Español y Literatura de U de A, apareció hace unos 4 años a este proyecto. Especialista en pedagogía de la lengua escrita de la Universidad Santo Tomás, Ambientalista y defensor de los derechos de los animales, peor que Vallejo.