VARGASVIL Y FERNANDINI AL CONCEJO

El desprestigio de la clase política es tan grande que a la mayoría de los ciudadanos no les interesa, ni siquiera, que les hablen del tema. Un político en Colombia, para no salirnos de la comarca, tiene fama de ladrón, coimero, poco escrupuloso, clientelista, vende patrias, sin vergüenza, timador, temerario, rosquero, elitista, burócrata, estafador, bribón, embustero, mentiroso, patrañero, farsante, charlatán, filibustero, bucanero, gárrulo, parlanchín y embaucador para no escribir más adjetivos que describen al detalle las calificativos de este oficio que continua vigente y desacreditado desde la época grecorromana…

Es por eso que cuando algo se sale de lo normal tiende a llamar la atención más de la cuenta. Desde hace varios días vimos por redes sociales el anuncio que hiciera el comediante y humorista antioqueño, Crisanto Vargas, Vargasvil en el sentido de querer apostar por una curul en el Concejo de Medellín.

Por su cuenta de twitter Vargasvil anunció que: “Toda mi vida he trabajado por los artistas, rescatando niños vulnerables a la violencia y a las drogas a través del arte. Ahora quiero hacer más por mi ciudad desde el Concejo por firmas sin invertir ni un solo peso en campaña, sólo el pago de la póliza que obliga la ley”.

Consultado el humorista oriundo del municipio de El Santuario, Antioquia, aclaró varios puntos. En primer lugar que la decisión de ser candidato al Concejo de Medellín ya está tomada, y en segundo, no será por firmas, sino que por el contrario, buscará el aval de un partido con el propósito de evitar sobrecostos, desgastes y de correr el riesgo de no llegar. Crisanto Vargas, Vargasvil, siente inclinación por los partidos de derecha como Centro Democrático y Conservador.

Por su parte, Luis Hernán Baena, conocido como el “Mago Fernandini” pretende proponer su nombre también para el Concejo de Medellín. Espera inscribirse por la lista que posiblemente avalará la campaña a la Alcaldía de Medellín de Santiago Jaramillo.

Ruben Benjumea

Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.