AVAL LIBERAL, ¿PARA QUIÉN?…

Tras conocerse la alianza entre los partidos Centro Democrático, Cambio Radical y Liberal para apoyar la candidatura a la Gobernación del Atlántico de Elsa Noguera, se generaron preguntas en Medellín y Antioquia.

Desde el año pasado los concejales de Medellín Fabio Humberto Rivera y Aura Marleny Arcila, integrantes de los rojos en la corporación iniciaron ante la Dirección Nacional del Partido el trámite para lograr mediante el mecanismo necesario la puja por el aval liberal para una candidatura a la Alcaldía de Medellín.

El hecho, es que el negociante expresidente de los colombianos y actual presidente de los liberales, César Gaviria Trujillo no ha dicho ni mu con respecto a esas peticiones.

Gaviria, está esperando, observando lo que pasa en Medellín porque muy posiblemente esa alianza que se presentó en Barranquilla entre liberales, uribistas e integrantes del matiz de los Char de Cambio Radical se presente en la tierra paisa.

El otro detalle es que, desde ya, se comentan en las entrañas del liberalismo paisa que ni Fabio, ni Aura tendrán el aval para la Alcaldía de Medellín, y por el contrario, tendrán que apostarle nuevamente a sostener sendas curules en el Concejo.

La razón por la que Gaviria no les de la oportunidad de participar a Fabio y Aura es que tiene as bajo la maga que se traduce en candidato propio para el primer cargo de la ciudad de Medellín.

Terminando esta edición, el concejal Fabio Humberto Rivera emitió un comunicado en el que palabras más, palabras menos, declina su aspiración a la Alcaldía por el eterno mutismo de Gaviria. Ver comunicado

Algunos liberales empezaron a hacer las apuestas en el sentido que Gaviria, el del kínder, le otorgará el aval al candidato de “Independientes” Daniel Quintero Calle, que apoyó desde el Gobierno de Santos no sólo el desarrollo tecnológico del país como Viceministro de las TIC, sino también el proceso de paz con las FARC.

Ruben Benjumea

Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.