CUENTOS CHINOS

Hombre, leer a Andrés Oppenheimer es como abrir una caja de sorpresas que nos depara, risa, hilaridad, alegría y esporádicos momentos de aprensión y susto.

Argentino radicado en Miami, premio Pulitzer de periodismo y Rey de España; viajante alrededor del mundo, analista político de la CNN y columnista del Miami Herald; siempre nos sorprende con sus agudos análisis y comentarios.

La megapolítica es mi pasión y me precio de haber señalado con antelación la derrota de la Izquierda durante los pasados comicios electorales; cuando una inmensa mayoría del pueblo colombiano voto con susto y temblor en la mano.

Presagie la derrota de la Izquierda no porque los grandes académicos nacionales de Izquierda no tuviesen otra lectura que el catecismo marxismo leninismo; no porque sus propuestas sociales fuesen desacertadas; tampoco porque el mayor número de sufragios de la Izquierda proviniesen de dirigentes con una conciencia de clase resentida.

Lo hice, presagie la derrota de la Izquierda con conocimiento de causa, de historia; y con un olfato para descubrir entuertos tras bambalinas; y un poco de conocimiento del uso del lenguaje.

“Cuentos Chinos” de Andrés Oppenheimer; cuando lo empecé a leer me molestó su “inactualidad”, hacía poco había leído “Sálvese quien pueda” del mismo autor publicado en Marzo del 2018. Y me parecía que tras 13 años un texto de análisis político titulado “Cuentos Chinos” publicado en 2006 ya era asunto del pasado, era caduco.

¡Oh sorpresa! para alguien que sólo frecuenta a los, situados en la leyenda, a los autores ya muertos. El “Che” es un gran zorro en esos asuntos de análisis político, para muestra esta perla:

“La combinación del aumento de expectativas y la disminución de oportunidades para los sectores de menos educación es un coctel explosivo, y lo será cada vez más”.

Y pensé en la Comuna de Belén Altavista y en el municipio de Bello. Ejército de marginales, con la esperanza rota a fuerza de esperar a que los gremios productivos les brinden posibilidades para abandonar la miseria y adquirir un bienestar similar al que sus héroes divulgan por las redes.

La Era de Acuario nos depara sorpresas atrás ha quedado la Era de Piscis del Hijo y llega la del Espíritu Santo. Los parámetros cambian, viene el dominio del aire y el poderío del Pacifico, sobre el Atlántico; la guerra comercial entre el “Dragón Amarillo” y el “Águila de Cabeza Blanca” por el poderío del aire, de la nube, de la información es ya un indicio.

Paradójico que la República Popular China, no se oponga a la privatización, por lo contrario la incentive, captando inversiones, fomentando el sector privado.

En la misma época que Hugo Chaves cerraba 80 locales de McDonald´s el diario China Daily periódico del partido comunista anunciaba jubiloso la expansión de McDonald´s en territorio chino de 600 a 1000 locales.

Lo extraño es que regímenes latinoamericanos populistas, espanta capitales, dentro de una carrera global altamente competitiva se duelan con la privatización, con discursos pseudorevolucionarios, nacionalistas, antiimperialista que se cierran a captar inversiones sumiendo a sus gentes en la indigencia: Cuba y Venezuela, acaso…

Con una tiranía de un partido único, China cambia su lenguaje, y por sugerencia del Congreso del Partido Comunista extirpa, de una vez y para siempre, aquellas nociones que limitan el crecimiento económico. Erradica nociones adversas, no son los Estados Unidos de Norte América ni los países europeos, ni el fondo Monetario Internacional los que han sumido a los pueblos en pobreza; pensar así según ellos es equivocar la dirección del problema, la noción de dependencia ya está superada.

Como si fuese el mismo sector productivo colombiano quien con sus políticas económicas viene sumiendo a la mayoría en la pobreza. Que traigan el dinero que posee en inversiones en el exterior para lograr con esos ingresos mejores índices de prosperidad y bienestar.

Cambiar no es fácil más no imposible. Por décadas hemos venido escuchando el mismo lenguaje, en líderes de izquierda, políticos, estudiantiles, sindicales; no a las políticas del Fondo Monetario Internacional, no al imperialismo, no a la globalización, no a la dependencia.

China el Dragón Amarillo parece haber engullido todo esa seudo palabrería y bajo el disfraz del comunismo abierto a la inversión privada extranjera, privatizando empresas estatales, dando un sí a la globalización, en dos décadas a sacado a más de 250 millones de personas de la pobreza. La que ha sido llamada la mayor revolución capitalista de la Historia.

Héctor Hernán Gallego

Nacido en Jericó, graduado en Filosofía y Letras y en Educación Personalizada. Educador por necesidad, poeta por temor y escultor por ignorancia.