VALENCIA CON GUERRA Y RAMOS

Caminando por un centro comercial de la ciudad me encontré con el Senador Santiago Valencia, quien iba acompañado de su joven esposa y su primogénito de un añito largo. -Senador cómo vamos, dije. – Bien Rubencho, contestó.

Sobre la campaña electoral el hijo del exministro Fabio Valencia Cossio dijo que va viento en popa, decididos a trabajar por la candidatura de Andrés Guerra a la Gobernación de Antioquia.

Santiago dijo que Guerra estuvo en los municipios de Mutatá, Chigorodó, Carepa y Turbo, entre otras localidades proponiendo preparar al Urabá para la llegada de los Puertos Marítimos a través de educación superior, bilingüismo y tecnología.

Cuando le pregunté al Senador Valencia por la campaña de Alfredo Ramos Maya a la Alcaldía de Medellín respondió que también va bien, pero con el rostro que puso no le creí al punto que su esposa se sonrió.

Sobre la campaña del hijo del exgobernador de Antioquia, el congresista Santiago Valencia aceptó que la relación entre el matiz al que pertenece con el de Ramos Maya no es la mejor, pero insistió en que “Alfredito” es el candidato del partido Centro Democrático.

Lo que me dio a entender Valencia, es que, por el momento, la campaña electoral apenas empieza y sólo será después de septiembre, el tiempo para empezar a fortalcer las coaliciones que tendrán opción de poder en octubre próximo.

Lo evidente, claro está, es que al interior del Partido Centro Democrático todos los matices no están apoyando la campaña de “Aldredito” Ramos a la Alcaldía. A través de la Circular N°8 de la Dirección Departamental, los orientadores de dicha colectividad hacen énfasis en:

“Con mucha preocupación, hemos detectado Coqueteos y Apoyos con otras candidaturas que no son del CD. Recordamos tener en cuenta que el partido, así como otorgó el Aval, lo podrá Revocar en cualquier momento, en caso de incumplimiento total o parcial de esta Directiva”. Ver documento

Ruben Benjumea

Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.