FOTO CON QUINTERO

Bastante suspicacias generó la fotografía que se conoció circulando por redes sociales en las que se aprecia al candidato a la Alcaldía de Medellín de Independientes, Daniel Quintero junto al concejal Santiago Jaramillo en un restaurante ubicado en el barrio laureles de Medellín.

En la fotografía se aprecian ambos personajes Daniel como un curita de pueblo y Santiago rapado y sin la barba de talibán.

Lo que se preguntan en los mentideros políticos es qué tanto ayudó ese encuentro a la candidatura de Daniel Quintero quien hoy posee una buena intención de voto, según las encuestas.

Santiago Jaramillo, un tipo divertido, pero con el disfraz de Fernandini, sombrero de copa, saco de lentejuelas y canutillos con pantalón aterciopelado, perdió su oportunidad por la imposibilidad de cumplir con los recursos que le exigieron para la póliza de seriedad, requisito para la entrega de firmas a la Registraduría con las que avalaría su campaña.

Santiago Jaramillo, quien tiene vida política contada hasta el 31 de diciembre, dicen los conocedores de márquetin político, resta en vez de sumar, asunto que debe tener brincando candeladas a Quintero por la filtración de la fotografía.

Está claro, una cosa es Quintero quien tiene mucho que perder si no se sabe mover en la contienda, y otra es Jaramillo que va a restos por lo que está quemando sus últimos cartuchos.

Mientras Quintero hace su mayor esfuerzo para sostenerse en las encuestas, a Santiago Jaramillo hay que reconocerle que su paso por el Concejo de Medellín fue más que divertido, sacó de tono a más de uno, dijo e hizo lo que le dio la gana, además, que aportó al pan y circo del escenario político del que de diez personas a ocho les importa un pito…

Ruben Benjumea

Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.