RETO MILLENIAL

A propósito de los nuevos desafíos laborales y las diversas clasificaciones respecto a las generaciones nacidas a finales y principios de siglo y su perfil para el sistema económico actual, se encuentran diversas opiniones.

Como siempre en todas las generaciones de la historia de la humanidad nos hemos escandalizado por las actitudes de los más jóvenes. Siempre una actitud apocalíptica, temerosa porque en manos de los más chicos, el mundo podría acabarse y ya vamos en la segunda década del Siglo XXI. Infinidad de preguntas y grandes desafíos revelan los más jóvenes para quienes su casa es el mundo, como mejor manifestación de la globalización. Libres como el viento. ¿Independientes? Uno de los primeros desafíos.

Otros los definen como altamente tecnologizados, hábiles con las nuevas tecnologías y versátiles respecto a las nuevas profesiones que derivan de la transformación que el paradigma tecnológico instaura en las últimas décadas. Modelo que también exige un alto grado de autosuficiencia y capacidad de adaptación.

Paradójicamente, aunque parecen despreocupados les cuesta esperar, la velocidad del internet imprime un ritmo vertiginoso, pasmado en la pantalla, indiferente ante lo que ocurre a su alrededor. La tecnología desde la cuna los convierte en dispuestos a la interactividad mediada y con mayores dificultades para la interactividad interpersonal. Ese cara a cara al parecer resulta más complejo, incierto inclusive superficial. No obstante, una de las grandes preguntas que se hacen como todas las anteriores generaciones respecto al sentido de la vida, se responde en la libertad y todo aquello que rompa con las rutinas.

Sin ataduras, menos interesados en construir relaciones de autoridad y definidos por la búsqueda de dinámicas más horizontales, quien sabe si colaborativas, aunque hay muchas lecciones en esa perspectiva. Construyendo redes que les permitan movilizarse por todo el mundo. El mundo es su casa. El bienestar por encima de cualquier tipo de compromiso que limite sus aspiraciones.

Entonces como reacción a los baby boomers y sus horarios de trabajo y el afán trabajólico de la generación X, los millenials dan prioridad al trabajo mediado por la tecnología y que facilite el viaje. La movilidad facilitadora del disfrute del mundo a sus pies propone también el reto de la competencia global. De esos millenials pueden señalarse otros los baby bunkers, hiperconectados, aquellos para quienes sólo es posible pensar la amistad en red. Enfrentan la vida desde las redes, la virtualidad vs la realidad tangible, factor que incrementa la incertidumbre del hombre contemporáneo.

En sus manos las de los millenials y los centenials está la supervivencia de la especie, la sostenibilidad del planeta. Gran desafío para un sistema que todavía se pregunta por sus lógicas de vida y las que impactan ya los mercados, el medio ambiente y que predicen grandes transformaciones. Siempre, como hace más de dos mil años con la expectativa de un mundo mejor.

Ana Lucia Mesa Franco

Periodista y Comunicadora de la U de A, estudiante de doctorado en Filosofía, melómana, amante de la lectura, del periodismo y la historia. Dedicada a la investigación y a la docencia. En los ratos libres calígrafa, admiradora de quienes trabajan con sus manos.