RIESGO DE LO LIGHT

Por fin parece que asistimos a otras dimensiones de la protesta, aunque hay vicios que perduran. Y hoy sin duda, los esfuerzos por deslegitimar estas voces generan con mayor certeza el efecto contrario. La gente está optando por salir a la calle. No es necesario pertenecer a un partido. Las protestas ya no están marcadas por tintes políticos y posiciones de izquierda o derecha.

Según la Corte Constitucional las protestas sociales deben tener como fin llamar la atención sobre problemáticas específicas y en ningún caso alterar el orden público ni fomentar la violencia. Uno de los puntos del post-acuerdo es el derecho a la protesta social. La gente pide marchar en paz, se trata de manifestarse y buscar soluciones.

Ahora cómo se está informando el fenómeno, es otro de las grandes preguntas que se presentan. En el Gobierno anterior hubo un momento en que el presidente Santos señaló “El paro no existe”, en aquel momento se demostró que sí existía. Ahora menos se puede decir que no existe y que se trata de algo del momento. Llevamos varios días y marchas continúan y continuarán.

No obstante, la información es fragmentada y difusa. Las atomizaciones del público dirán algunos, la dispersión tecnológica, interpelan otros. La desinformación desde la cabeza resulta detonante de tanta indignación, “de qué me hablas viejo”, seguro será una de las frases para la historia política y tragicómica del país. Pero también las preguntas en medios de comunicación para informar de las marchas: “Dónde es la marcha hoy”, las redes sociales te lo dicen.

La lectura de medios tradicionales sobre las protestas, parecen detenerse en la volatilidad del momento. ¿Cómo suenan las cacerolas?, la velatón, el cacerolazo bailable. Las respuestas de los marchantes en cámara señalan que hay que caminar en paz, reclamar por los derechos y algunos hablan de la desigualdad. No sabemos si todos ellos salieron a votar por la oposición para evitar estos mandatarios que tenemos. Eso sí no lo indagan los medios. Peligro por la banalización del momento.

Exactamente cuáles son los reclamos y los puntos de las negociaciones, es algo que hay que leer con cuidado, porque la información resulta mucho más fragmentada. Seguirle la pista y comprender lo que sucede implica leer diversas versiones y testimonios sobre el proceso.

El impacto, siempre atractivo para las cámaras sigue imponiéndose: la muerte de Dylan y el soldado, los disturbios y los daños. Innegables los daños, las cuantías en pérdidas y el temor por las consecuencias. Quien dice en redes que la marcha dinamiza las ventas callejeras, pero se ve al vendedor de tintos o de dulces diciendo, ya no vienen por aquí, la gente está asustada por las consecuencias de la protesta.

En entrevista radial la novia de Dylan confirmaba que no fue a la marcha, porque tenía que trabajar con su padre. ¿Quiénes están saliendo a la calle? Las centrales obreras movilizadas el 21N, dijeron mañana 22 ya no hay paro. Es otra de las novedades.

Ahora ¿quién se adjudica la oficialidad del asunto?, es necesario, no ya no. El fenómeno es espontáneo. Son grandes avances sociales sin duda, el debate en redes también revela diferentes facetas y posturas frente los problemas sociales.

Que estas protestas no se queden en las FAKE NEWS sobre supuestos ataques, el impacto del vandalismo anónimo y farandulesco como el de “EPA Colombia” y en los culpables de los daños y pérdidas económicas, hay que trascender también desde la información sobre el proceso. De lo contrario sólo se hablará de la novedad de la tecnología y las protestas sociales.

Ana Lucia Mesa Franco

Periodista y Comunicadora de la U de A, estudiante de doctorado en Filosofía, melómana, amante de la lectura, del periodismo y la historia. Dedicada a la investigación y a la docencia. En los ratos libres calígrafa, admiradora de quienes trabajan con sus manos.