BUENOS SENTIMIENTOS

¿Cómo podremos perdonar a un Picasso creador de tanta obra genial, que a pesar de ello golpeaba a sus mujeres? ¿cómo perdonar a un Gauguin celebrado pintor impresionista que abandonó a su mujer y cinco hijos? ¿perdonar a Albert Einstein que a su primera hija la dio en adopción?

¿Cómo perdonar a Pablo Neruda que hacía burlas de su hija Malva Marina por su hidrocefalia; luego la abandonó en Suiza muriendo a los ocho años? ¿Cómo perdonar al Nobel Juan Ramón Jiménez que no permitió que su esposa Zenobia Campubí fuese a tratarse de un cáncer a Miami desde La Habana por miedo a quedarse solo?

Charles Baudelaire sifilítico, acusado por el parlamento francés de atentar contra la moral pública, detestaba a su padrastro de quien heredó una riqueza que le permitió darse una vida de lujo y ostentación en el Paris de mediados del 1800.

Diego Rivera y Frida Kahlo, quienes acostumbraban a “jugar a las escondidas”; el uno muralista, fundador del partido comunista mexicano; la otra de una obra extravagante, genial y dolorosa; a su modo ambos se ultrajaban; Diego teniendo un romance con Cristina Khalo hermana menor de Frida, y ella con León Trotsky. Al final de su vida atormentada Frida dijo: “espero alegre salida y espero no volver jamás”.

¿Cómo perdonar a Arthur Rimbaud quien a los veinte años había creado una obra monumental terminase vendiendo esclavos y armas en Abisinia, en Adén, en Harar, en el desierto de Danakil?

“Con buenos sentimientos se hace mala literatura” así se expresaba Martín Heidegger filósofo decisivo para el pensar del Siglo XX.

Si se contemplan las acciones de hombres y mujeres ilustres de arte y ciencia sólo resta afirmar lo carente de buenos sentimientos y buenas intenciones que fueron esos señores y esas señoras tan ilustrísimas a lo largo de sus vidas.

Picasso fue uno de ellos, en mayor o menor cantidad, sus diez mujeres recibieron golpes del malagueño. Sin contar que daba más dinero para obras de caridad que a sus hijos.

Albert Einstein desdibujó el trabajo de la matemática y física Mileva Maric, su primera esposa, nacida en el seno de una acomodada familia de origen servio. Obligada por su marido después de, “saboreado el pastel”, a severas normas de convivencia. Dio en adopción a su primera hija. En secreto tenía relaciones extramatrimoniales con su prima Elsa Löwenthal.

Paul Gauguin abandona a su esposa y cinco hijos; en el Pacifico Sur compró una niña de trece años y la hace su esposa; vivió como un buen salvaje así lo atestigua en sus memorias.

Pablo Neruda abandona a su primera esposa y a su hija especial y no tendió la mano al poeta César Vallejo quien murió “en Paris con aguacero”.

El mismo filósofo Martín Heidegger a los 85 años sufre una apoplejía cerebral sobre una de sus admiradoras; siempre tuvo relaciones extramatrimoniales: Hanna Arendt también filósofa; Elisabeth Blochmann pionera de la educación de la mujer en Alemania. Nada dijo a su esposa cuando ésta concibió un hijo de un médico amigo.

Las creaciones artísticas constituye como los logros científicos y tecnológicos, un patrimonio universal: logros obtenidos tras “bajar el cántaro a la fuente”, un volver a los estratos que nos constituyen, que nos definen, que son patrimonio de todos, de nuestra humanidad.

Por ello en nombre de la humanidad, las obras de Picasso son grandiosas a pesar de…, igual las de Gauguin; Einstein un genio; “El mar y las campanas”, el “Canto General” y “Doce poemas de amor y una canción desesperada” del chileno, son grandiosas. Arthur Rimbaud entre los más grandes con sus “Iluminaciones” y su “temporada en el Infierno”. Frida y Diego inmensos en la pintura mexicana. Y Martín Heidegger una luz en la oscuridad de nuestros días.

Todos perdonados, incluso los que no nombramos: Barba Jacob mariguanero, Mutis encarcelado, Rodin copiando a la difícil y genial Camil Claudel; Van Gogh antipático y ebrio; Steve Jobs difícil, maloliente, “pecuecudo”, aficionado al LSD, dio en adopción a su primer hijo; Michael Jackson pederasta que acallaba sus escándalos con grandes sumas de dinero y así muchos más, imposible juzgarlos.

Se atrevieron a ir donde nosotros que no pensamos, nos negamos a ir; sólo estamos preocupados por los encuentros futbolísticos, sobre nuestro próximo viaje, sobre quién ganó las elecciones para ver si podemos acceder a un puestecito, a unos contraticos; preocupados por el final “de yo me llamo” para acceder al “próximo nivel”. Preocupados con quién nos dedicamos a los encantos de la carne y el alcohol el próximo fin de semana.

Es difícil encontrar entre los creadores una relación equilibrada entre Ética y Moral, donde el Éthos rija y oriente nuestra desequilibrada moral. ¿Acaso un Tolkien, un Kafka, un Cézanne? a este último a quien “no perdonamos” su soledad. ¿Será por ello por lo que el filósofo llegó a expresar “Lo que un artista es, se encuentra en sus obras”? desdeñando parcialmente el aprecio nuestro hacia la biografía, hacia el chisme, pasión de intelectuales, de tiempos actuales.

Héctor Hernán Gallego

Nacido en Jericó, graduado en Filosofía y Letras y en Educación Personalizada. Educador por necesidad, poeta por temor y escultor por ignorancia. hectorhernangallego@gmail.com