FANFARRÓN Y PRETENCIOSO

Bastante desafortunado fue el mensaje que emitió el Alcalde de Medellín Daniel Quintero tras conocerse los hechos de la mañana del viernes 7 de febrero en el sector de La Cruz en el barrio Manrique, donde, al parecer, una célula urbana del ELN derribó una torre de energía de EPM.

“Hace dos años no se veía la extrema derecha estuviera tan feliz de que el ELN realizara un ataque en Medellín. Los extremos se juntan”.

Es desafortunado el mensaje del Alcalde, pese a la postura de la “derecha”, siempre tan recalcitrante haciendo hogueras con la leña del árbol caído.

Sin embargo, en esta clase de hechos, de actos que atentan contra la ciudad, es que Quintero debe tener clara la estrategia cuando se trata de comunicar anteponiendo siempre la sensatez al ego para empezar a gobernar.

No era necesario polarizar los extremos si se tiene en cuenta que el mismo mandatario alertó al Comandante de la Cuarta Brigada del Ejército sobre posibles atentados en la ciudad, días antes del episodio en La Cruz.

La derrota de la campaña uribista a la Alcaldía en las elecciones de octubre pasado, personificada en el excandidato, y hoy, nuevo concejal Alfredo Ramos Maya, no la han podido superar, por lo que es necesario que el Alcalde “Pinturita” no caiga en las provocaciones por parte de los viudos del poder.

En la actualidad es urgente focalizar los puntos fuertes del gobierno, los programas rutilantes, si es que los tiene, para sortear los malos momentos que se avecinan…

Quintero y sus muchachos tienen que prepararse, crear una sala de guerra, preparar el cuartel y contar la munición para lo que se le viene debido a que la mayoría de los integrantes del Partido Centro Democrático se están organizando para torpedear y debilitar lo más que puedan las ejecutorias del gobierno.

Desde la derecha empezaron una campaña de desprestigio al punto que ridiculizan al nuevo Alcalde a quien califican de fanfarrón y pretencioso.

Ruben Benjumea

Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.