21N

Actualmente Colombia vive un estado de conmoción como pocas veces se ha visto en la historia de nuestro país: la convocatoria a paro hecha por las organizaciones de trabajadores, de estudiantes y de la sociedad en general, sumadas a la indiferencia del gobierno, han sido caldo de cultivo para ese ambiente enrarecido.

La convocatoria inicial del jueves 21 de noviembre fue completamente masiva, las ciudades estuvieron paradas casi de manera total, y la citación para salir a las calles fue acogida por un sinnúmero de personas impensable en Colombia hasta hace una semana.

Viejos, jóvenes, trabajadores, estudiantes, derechos, zurdos, grandes, chiquitos, de todo se vio en la marcha del jueves 21 de noviembre. Conociendo nuestra sociedad, era impensable que después de tal convocatoria el movimiento continuara, equivocados los que pensamos así. La protesta con la que se expresa la inconformidad de los colombianos con el actual sistema y con el gobierno que rajatabla quiere imponerlo ha ido en aumento día a día.

Las cacerolas no han dejado de sonar, los trancones y las afectaciones al servicio público de transporte hacen parte de la programación del día. Declaraciones van y vienen de parte y parte, mientras tanto los medios de comunicación, en la misma proporción en que las protestas aumentan pierden credibilidad por la falta de objetividad en la información.

Y como si su popularidad lograra sostenerlo Duque no ha podido coger el toro por los cachos y al contrario cada día se ve en menos capacidad de afrontar y ser capaz de salir del atolladero en que tiene al país.

Como es su costumbre, Uribe el verdadero culpable de tenernos en esta situación, ha salido por redes sociales a escurrir el bulto y capotear su responsabilidad como codeudor del incapaz.

El congreso tampoco ha tenido la capacidad de tomar posición al respecto, no se sabe si para bien o para mal, lo que es cierto es que su neutralidad, termina de restarle la pírrica favorabilidad de la que goza.

Por su parte el movimiento social da muestra de madurez y de resistencia y todos los días pese a que su actuar incomoda a Fico y a los bolardos de Peñalosa, va recibiendo el apoyo de más colombianos.

La jugada de Uribe con la que pretendía mantener su poder parece no le salió bien y Duque se convirtió en su espada de Damocles. El presidente puesto por el Senador salió un completo paquete.

Ruben Benjumea

Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.