HISTORIA

SEGÚN YO…

 

A finales de noviembre de 2006 regresé al cuarto de soltero que tenía en la casa de mi madre. Libros, música y ropa vieja, además de un hijo irregularmente asistido, fueron para ese momento lo más representativo de mi vida…

Sin trabajo, sin expectativas y sin la oportunidad de ver el horizonte me propuse hacer nada. Sin embargo, tomé tres decisiones que regirían mi futuro.

En primer lugar, decidí no volver a trabajar nunca más como comunicador organizacional. La labor del comunicador es fundamental para una empresa pública o privada, pero ese trabajo es la oscuridad del éxito y la cara del fracaso, si todo sale bien, es el jefe, si sale mal, es la división de comunicaciones…

La segunda fue trabajar hasta que me saquen con los pies pa’ adelante como periodista, sólo como periodista, que sumada a la tercera decisión el resultado fue la incertidumbre…

La tercera y última decisión fue no trabajar para nadie, quise trabajar con otros, no para otros, asunto bastante diferente. Después de ser empleado por once años, periodo en el que conocí “cositas” de las que aprendí bastante, resolví renunciar definitivamente a la vida de “empleado” a la estabilidad laboral, a esa sutil y devastadora esclavitud que aspira solamente a la jubilación. Fue lo mejor que pude haber hecho dadas las características de mi personalidad y los graves problemas de autoridad que desde siempre he tenido.

La pregunta que saltó luego de tomar esas tres decisiones fue entonces: y en dónde voy a trabajar, la respuesta fue fácil: en ninguna parte…

Como el panorama que tenía al frente no era el más alentador me tomé una licencia por seis meses para convertirme en el mejor “irresponsable”, tiempo en el que se hizo de todo al punto que trajo consigo una chica del sector de la salud causante de haber iniciado este blog el 25 de julio de 2007.

Dos, tres días antes de esa fecha falleció por causas de ancianidad el expresidente Alfonso López Michelsen, Colombia entró en luto, la “opinión pública” adujo que había muerto un “gran intelectual”. A “El Pollo” López lo graduaron de “filosofo”, como el pensador colombiano más importante del Siglo XX en el país.

En medio del ocio me quedé estupefacto puesto que lo mínimo que escuché de López fue que en su gobierno ordenaron construir con dineros públicos la carretera hacia la Hacienda -La Libertad- de su propiedad. Esa fue la oportunidad para escribir el primer artículo de este portal.

Lo escribí en Word y lo envié a través de correos electrónicos a varios amigos, pero esa chica del sector de la salud me dijo:

  • Oiga, monte un blog, eso es lo que está de moda por estos días…
  • No tengo ni idea, además, no tengo computador porque se quedó en el domicilio anterior, si me ayuda le hacemos, contesté…

El nombre que inicialmente tenía era “carne cruda”, pero mi madre que acostumbraba a opinar en asuntos ajenos argumentó que era muy fuerte y que lo mejor sería buscar un nombre para publicar diferentes “puntos de vista”. Ese es, dije.

Un blog al gratín con un dominio al que se le invirtieron 10 dólares al año fue el primer capital de trabajo, el problema se había solucionado, ya tenía donde publicar…

Desde ese momento todo fue ensayo-error, de manera autodidacta aprendí sobre Blogger, de código HTML, sobre links, Podcast, formatos, mp3, mp4, de todo un poquito.

“Eso no sirve, eso no funciona, eso es muy difícil, eso no da plata”, me decían. Hasta mi madre, se entraba al cuarto de soltero que tenía en su casa a decirme que cuando pretendía conseguir trabajo.

Me sentaba en la cama y quedaba en el escritorio para empezar a escribir, a leer, a trabajar desde las 4:00 de la mañana en el computador que ella misma, mi madre, me había facilitado comprar. Paraba de “darle” a la 1:00 de la mañana del día siguiente porque el cansancio me lo exigía, las ganas de hacerme notar y llamar la atención fueron más fuertes. Los políticos de turno fueron mi objetivo, todo lo que olía rancio, feo, a pedo…

Sé, lo he sabido, me han dicho, es más, me lo han mencionado en voz alta que en muchas ocasiones se me ha ido la mano, y lo acepto, es cierto, pero también es bueno admitir que, a estas alturas, todas, absolutamente todas las denuncias por injuria y calumnia, las demandas por daños y perjuicios, e inclusive, tutelas, en mi contra, las he ganado en estrados judiciales.

La definición, la acepción que más me gusta sobre lo que es hacer periodismo es la del británico Eric Arthur Blair más conocido como George Orwell.

Caminando por la ciudad mexicana de Querétaro en compañía de una muchacha que me robó el corazón por un par de meses me tropecé con unos libritos de bolsillo de Orwell, nos pusimos a leer bajo el efecto de la “maracachafa” zapoteca, maya, azteca y confirmé la autoría de tan dichoso significado del oficio de registrar la realidad.

Este hombre, medio comunista, obrero de fábrica, ensayista, escritor y periodista, quien murió hace 70 años dijo más o menos: “periodismo es publicar algo que molesta a alguien, todo lo demás son relaciones públicas” …

Sé, lo he sabido, me han dicho, es más, me lo han mencionado en voz alta, que incomodo bastante, pero también sé, lo he sabido, me lo han dicho, que nos hemos ganado un espacio por la sencilla razón que mis personajes, en su mayoría políticos, lograron entender después de tres lustros que entre políticos y periodistas no hay amigos ni enemigos, sólo políticos y periodistas…

Con la incertidumbre y miedo al futuro que, en lo personal, generó la pandemia, hoy puedo decir que alrededor de medio siglo de vida hago lo que me da la gana, hablo, escribo, duermo, me levanto, fumo, tomo, como, comparto y decido lo que quiero y con quien quiero. Aunque nada es obligación, eso lo quiero compartir con usted, gracias por ser parte de esta pequeña gran audiencia…

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Rubén Benjumea
Martes 26 de enero de 2021.