La política electoral en el suroeste de Antioquia empezó a recomponerse. En Jardín y Andes las decisiones de líderes locales y los movimientos políticos rumbo a las elecciones legislativas del domingo 8 de marzo de 2026 están alterando apoyos, alianzas y cálculos electorales con efectos que trascienden lo municipal para proyectarse en el Senado y la Cámara.
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Lo que hasta hace pocos meses parecía un panorama estable comenzó a fracturarse cuando varios equipos políticos de la subregión aceleraron definiciones estratégicas.
El suroeste antioqueño se convirtió en un territorio clave para medir fuerzas entre el uribismo, movimientos alternativos y apuestas personales de exmandatarios locales que buscan mantenerse vigentes en la arena electoral.
Uno de los movimientos más comentados fue la decisión del exalcalde de Jardín, Héctor Jaime Rendón, de romper con el Centro Democrático y sumarse al movimiento Creemos.
En círculos políticos locales, esta jugada ha sido calificada como un error estratégico, abandonar una colectividad que hoy capitaliza la oposición frontal al gobierno de Gustavo Petro para aterrizar en un movimiento con menor estructura regional en el suroeste.
El cálculo no es menor. El Centro Democrático atraviesa un repunte de favorabilidad en amplios sectores del electorado, precisamente por su papel como principal contradictor de Petro.
En contraste, Creemos, el movimiento del alcalde de Medellín Federico Gutiérrez proyecta, según guarismos electorales, apenas una o dos curules a la Cámara, lo que reduce el margen de maniobra para figuras que no cuentan con maquinaria consolidada en la subregión.
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A ese escenario se suma que, dentro de Creemos, Rendón no parte en igualdad de condiciones. Por delante tendría a aspirantes con respaldo directo de la administración de Medellín, como el exsecretario privado Simón Molina y un familiar cercano, un primito del propio Gutiérrez.
En términos prácticos, esto implica una competencia interna exigente y una carga territorial que obligaría al exalcalde jardineño a “trabajar hasta quitarse el cuero”, como reconocen líderes políticos locales.
Mientras tanto, el Centro Democrático movió fichas clave en su lista cerrada al Senado.
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La inclusión de la influencer María Clara Posada, con ascendencia familiar en Jardín, en el renglón número 8, fue interpretada como un pago político por su activismo digital, y, al mismo tiempo, como una apuesta segura debido a que su ubicación en la lista cerrada la perfila, casi sin discusión, como futura senadora de la República.
Este hecho terminó de inclinar la balanza en Jardín. Varios equipos políticos locales están tomando la decisión de respaldar la lista al Senado del uribismo, conscientes de que “van en coche” con una candidata cercana al territorio.
Ese respaldo no sólo restaría apoyos potenciales a Héctor Jaime Rendón, sino que también reconfiguraría la tradicional distribución de votos en Jardín.
En ese reacomodo aparece el nombre del senador andino el queridísimo Juan Felipe Lemos, quien históricamente ha obtenido entre 150 y 200 votos en Jardín.
Dirigentes de la zona advierten que esos apoyos podrían migrar hacia la lista del Centro Democrático, en parte como castigo político por decisiones pasadas y en parte por el desgaste que dejó el respaldo de Lemos a la cuestionada, desgastada y desacreditada alcaldesa Claudia Naranjo.
Así, estos municipios del suroeste antioqueño entran en 2026 con un tablero electoral alterado. Jardín y Andes, tradicionalmente conectados por afinidades políticas y electorales, hoy muestran fisuras que podrían redefinir la representación del territorio en el Congreso.
Lo que está en juego no son sólo curules en el Congreso, sino la capacidad de liderazgos locales para leer el momento político nacional y no quedarse, una vez más, en el lado equivocado de la historia.
Y no es inocentada…



