Limpiar vidrios de vehículos particulares, sacar el perro a orinar, abrir puertas de taxi en centros comerciales, cuidar carros en la vía pública, ofrecer dulces, manillas, galletas, cartillas de inglés, CD piratas, hilos para costura, agujas y estampitas del Sagrado Corazón en busetas de transporte público son ahora para Uribe III, actividades rentables indispensables en la estructura económica del país que dentro de poco tendrán que declarar renta y hacer aportes parafiscales.
De otro lado, las organizaciones de trabajadores desmienten a la Casa de Nari. Argumentan que más de 4 millones de colombianos son los desempleados y que el subempleo sobrepasa los 9 millones de personas haciendo milagros para llevar el diario a sus hogares.

La creación del Subsidio de Desempleo es una excelente propuesta, sí la asume la banca nacional y los empresarios, que han sido los únicos que se han beneficiado durante el gobierno del Emir y su Seguridad Democrática. El fondo para el desempleo se puede conformar con los recursos de las horas extras de los trabajadores que Uribe III recortó en la fracasada Reforma Laboral, que pretendía generar puestos de trabajo, los cuales nunca se vieron.

Al banquero Don Carlos Sarmiento Ángulo, ese pobre viejecito, sin nadita que comer, sino carnes, frutas, dulces, tortas, huevos, pan y pez, le dio por decir en estos días que los empresarios del país no pueden seguir asumiendo el gran esfuerzo económico para el sostenimiento de la Seguridad Democrática, talón de Aquiles de Uribe III.
Y este viejito que no tiene ni un ranchito en que vivir, sino una casa grande, con su huerta y su jardín, argumentó que es mejor que el pueblo colombiano asuma el costo de la Seguridad Democrática de Uribe III con uno o dos punticos en el IVA, o con un impuestico nacional.
A ese viejito que nadie, nadie lo cuida, sino Andrés y Juan Gil; y ocho criados y dos pajes de librea y corbatín, se le olvido que son muy poquitos los que finca y camioneta tienen en el país.


