martes, febrero 10, 2026

SUBSIDIO DE DESEMPLEO CON RECURSOS DE LOS TRABAJADORES, TODO UN INSULTO

uribe196

Las estadísticas arregladas del DANE revelan la puntica no más de la realidad sobre el desempleo en el país. De acuerdo con el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, en Colombia existen más de 2 millones de desempleados y cerca de 6 millones de personas se dedican al subempleo, actividad que el gobierno asume como básica para las personas que acceden a cualquier labor económica para su sustento.

Limpiar vidrios de vehículos particulares, sacar el perro a orinar, abrir puertas de taxi en centros comerciales, cuidar carros en la vía pública, ofrecer dulces, manillas, galletas, cartillas de inglés, CD piratas, hilos para costura, agujas y estampitas del Sagrado Corazón en busetas de transporte público son ahora para Uribe III, actividades rentables indispensables en la estructura económica del país que dentro de poco tendrán que declarar renta y hacer aportes parafiscales.

De otro lado, las organizaciones de trabajadores desmienten a la Casa de Nari. Argumentan que más de 4 millones de colombianos son los desempleados y que el subempleo sobrepasa los 9 millones de personas haciendo milagros para llevar el diario a sus hogares.

En Medellín por ejemplo, para despistar a la ciudadanía sobre ese fatal 18% de desempleo, la alcaldía de “Lonso” presentó hace algunos días las estadísticas sobre generación de empleo de choque, la mayoría tendientes a cubrir la sobreoferta de obreros que se contratan para la construcción de vivienda. Presentaron un absurdo paliativo y despiste para demostrar las acciones de un gobierno, que no gobierna y que sólo administra el erario local. De las estadísticas sobre generación de empleo productivo y para profesionales no se vio nada. Sentémonos a llorar.

En Colombia, sabemos que si no se trabaja no se come y que además, son muy pocos los que convierten la basura en oro y una finquita campesina en una zona franca; pero de ahí a compartir la propuesta de Uribe III en crear un Subsidio de Desempleo con recursos de los trabajadores es todo un insulto.
Titeregrupo+aval
La creación del Subsidio de Desempleo es una excelente propuesta, sí la asume la banca nacional y los empresarios, que han sido los únicos que se han beneficiado durante el gobierno del Emir y su Seguridad Democrática. El fondo para el desempleo se puede conformar con los recursos de las horas extras de los trabajadores que Uribe III recortó en la fracasada Reforma Laboral, que pretendía generar puestos de trabajo, los cuales nunca se vieron.

Aunque la agenda pública, esos temas que están en boca de todos se debate en los últimos días entre la renuncia ministerial y posible candidatura presidencial de Juan Manuel, la conciliación entre la Cámara y Senado para sacar avante el referendo reeleccionista y las declaraciones de Uribe III, quien sostuvo la inconveniencia de perpetuarse en el poder; es necesario que el gobierno y su capataz paren ya la opresión al pobre ingenuo pueblo colombiano que somos la mayoría.

CARLOS SARMIENTO ÁNGULO,
UN VIEJECITO SIN NADITA QUE COMER

carlos+sarmiento+angulo
Al banquero Don Carlos Sarmiento Ángulo, ese pobre viejecito, sin nadita que comer, sino carnes, frutas, dulces, tortas, huevos, pan y pez, le dio por decir en estos días que los empresarios del país no pueden seguir asumiendo el gran esfuerzo económico para el sostenimiento de la Seguridad Democrática, talón de Aquiles de Uribe III.

Y este viejito que no tiene ni un ranchito en que vivir, sino una casa grande, con su huerta y su jardín, argumentó que es mejor que el pueblo colombiano asuma el costo de la Seguridad Democrática de Uribe III con uno o dos punticos en el IVA, o con un impuestico nacional.

A ese viejito que nadie, nadie lo cuida, sino Andrés y Juan Gil; y ocho criados y dos pajes de librea y corbatín, se le olvido que son muy poquitos los que finca y camioneta tienen en el país.

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Ruben Benjumea
Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.