La visita del presidente Petro al Salón Oval para reunirse con el presidente Donald Trump abrió una ventana para la cooperación inmediata con el fin de mejorar la seguridad y combatir el narcotráfico. También quedó sobre la mesa una incógnita: el buen tono entre ambos mandatarios puede ser tan útil como frágil.
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En Washington, el encuentro en el corazón del poder estadounidense tuvo un valor simbólico y práctico. La Casa Blanca volvió a ser escenario de un diálogo directo con Colombia en momentos de alta tensión, especialmente por el reacomodo de actores y el impacto fronterizo en Venezuela.
La reunión fue a puerta cerrada en medio de un ambiente más que cordial de lo esperado entre dos líderes que antes se habían mostrado los dientes.
El primer gran mensaje que dejó la cita fue sobre seguridad.
Desde el lado de Petro se habló de un “balance positivo”, además de un paquete de cooperación para intensificar la persecución a estructuras criminales y cabecillas con énfasis en el intercambio de información y articulación operativa entre ambos países.
La apuesta, descrita por el Ministerio de Defensa, incluye integrar inteligencia y tecnología de vanguardia para acelerar resultados. En ese sentido también se planteó la figura de “objetivos de alto valor” compartidos con una estrategia de recompensas coordinadas.
Entre los nombres que tendrán que pagar escondidijo a peso para contrarrestar la persecución de los gringos se encuentran las cabecillas del ELN, de las disidencias de las FARC y del Clan del Golfo.
El objetivo de Petro y Trump es unificar esfuerzos de rastreo, presión financiera y captura. Si los jefes y bandidos se mueven fuera de Colombia, la idea es cruzar las fronteras con mayor sincronía.
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FRONTERA CON VENEZUELA, CAPÍTULO CRÍTICO
Según lo divulgado tras el encuentro entre los dos “artistas”, se avanza en la designación de un agregado militar en territorio venezolano para cerrar espacios a criminales, además que se discutieron fórmulas para reducir los corredores de escape.
También desde el gobierno progresista de Petro se analizó la necesidad de reforzar el cerco contra redes que operan en la frontera binacional.
Sobre el narcotráfico, un análisis que mezcló seguridad y economía, Petro expuso el programa de sustitución de cultivos y presentó elementos de inteligencia sobre la dinámica del negocio, mientras Trump habría mostrado receptividad a medidas que combinen presión sobre capos y alternativas productivas.
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EL ENCUENTRO
Desde el escenario político, ambos presidentes quisieron vender parte de victoria posterior a la reunión.
Petro calificó el encuentro como altamente positivo, 9 sobre 10, según su propio balance, mientras Trump lo describió como “muy bueno”, sugiriendo además que trabajan conjuntamente en medidas y sanciones sin entregar mucho detalle.
La “postal de cordialidad”, sin embargo, convive con el antecedente de una relación marcada con anterioridad por la desconfianza y falta de cordialidad.
La pregunta que no sólo se hacen en Washington sino también en Bogotá es cuánto tiempo va a durar tanta “amabilidad”.
Un exasesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos sostuvo que el buen clima “apenas lleva un día”, además que apostó que no durará mucho, si se tiene en cuenta que Trump es un tipo impredecible y de mecha corta.
En su lectura, Trump habría interpretado que Petro llegó bajo presión, por la captura de Nicolás Maduro, y, según esa versión, el hecho habría incidido en el tono del mandatario estadounidense.
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LA LISTA CLINTON
Ni pendejo que fuera Petro para desaprovechar la ocasión y no solicitar que lo saquen de la formalmente llamada Lista de la Oficina de Control de Activos Extranjeros, OFAC.
Según lo que se ha conocido, la condición central que Trump habría puesto, si se habla de una eventual salida de Petro de la también denominada Lista Clinton, estaría sujeta al comportamiento institucional del gobierno colombiano durante la campaña presidencial de este 2026.
En ese sentido Estados Unidos está exigiendo garantizar elecciones libres, transparentes y justas, además de mantener la neutralidad del Ejecutivo para evitar que funcionarios públicos intervengan en política.
Además, desde Washington se habría insistido en que el proceso electoral transcurra sin violencia política y con garantías plenas para la democracia.
Lo claro es que Estados Unidos no tomaría una decisión inmediata sobre el retiro o permanencia de Petro en la lista, sino que esperaría a que termine la jornada electoral, primera vuelta el 31 de mayo y segunda el 21 de junio.
La idea de fondo, dicen los gringos, sería evaluar el desarrollo del proceso electoral antes de mover una decisión que, por su naturaleza, tiene consecuencias políticas, económicas y reputacionales.
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BALANCE
El saldo del encuentro Petro – Trump, por ahora, es una oportunidad concreta para el gobierno colombiano.
Cooperación reforzada contra los elenos, farianos y clan del golfo, además de un intento de “RESET” bilateral con resultados medibles, capturas, decomisos y desarticulaciones.
El riesgo también es real. Si el vínculo se maneja como espectáculo o se rompe por incumplimiento alguno, la agenda puede girar de la coordinación al castigo en cuestión de días.
La clave será lo que ocurra después del apretón de manos de ayer, decisiones operativas, canales diplomáticos estables y pruebas verificables de cumplimiento por parte de ambos lados.


