La carrera presidencial de Abelardo De La Espriella acaba de entrar en una zona peligrosa donde un comentario puede convertirse en un lastre electoral difícil de superar. Lo que comenzó como una supuesta “broma” en un pódcast terminó convertido en un debate nacional sobre machismo, vulgaridad y violencia simbólica contra las mujeres. La polémica estalló luego que el candidato hiciera comentarios sobre el tamaño de sus genitales frente a la periodista Laura Rodríguez.
Lea: ARROGANCIA EN CAMPAÑA: ABELARDO DE LA ESPRIELLA, LA ÉTICA Y SU GUERRA CONTRA LA PRENSA
En medio del programa humorístico “Piso 8”, Abelardo De La Espriella quiso alardear de su masculinidad utilizando un lenguaje implícito y de doble sentido que rápidamente generó rechazo en redes sociales y sectores políticos.
Más allá del tono informal del espacio, el episodio dejó al descubierto una conducta que para sobrepasa la línea entre el humor, la agresión y la vulgaridad.
La periodista presente en el set terminó convertida en blanco involuntario de una escena incómoda y degradante que miles de personas observaron en tiempo real.
El problema para el candidato no radica únicamente en el comentario puntual, sino en el simbolismo político que proyecta con su actitud y chabacanería.
Lea: LA CRÓNICA DE UNA ALIANZA ANUNCIADA: EL VATICINIO DE ABELARDO SOBRE PALOMA VALENCIA
Un aspirante presidencial que pretende gobernar un país profundamente golpeado por la violencia de género no puede darse el lujo de normalizar expresiones machistas ni comportamientos que reduzcan a una mujer al escenario de la sexualización pública.
Laura Rodríguez reaccionó con contundencia y puso el debate en un plano mucho más serio. La periodista afirmó que lo sucedido no fue un comentario inocente ni un simple exceso de confianza, sino un acto irrespetuoso que afectó su dignidad personal y profesional.
Ahora puedes seguirnos en nuestro WhatsApp Channel
Y no fue un simple comentario desafortunado. Fue un irrespeto total hacia mí y hacia mi trabajo. Me sentí vulnerada, acosada y asqueada.
— Laura Rodríguez (@laurarogrr) May 12, 2026
Lea: GIRO EN APUESTAS: DE LA ESPRIELLA DESPLAZA A CEPEDA EN LA CARRERA POR LA CASA DE NARIÑO
Su pronunciamiento abrió una discusión sobre la naturalización del acoso en escenarios mediáticos y políticos, donde todavía algunos hombres consideran aceptable convertir el cuerpo en objeto de burla o insinuación.
Por su parte, De la Espriella intentó apagar el incendio mediático ofreciendo disculpas públicas. Reconoció que, aunque no tuvo intención de irrespetar, si una mujer se siente incómoda “un caballero tiene la obligación moral de disculparse”.
El aspirante insistió en que todo ocurrió en un contexto humorístico y negó cualquier intención de acoso. Sin embargo, en política las disculpas no siempre desactivan el daño reputacional, muchas veces terminan confirmando que hubo una conducta inapropiada que jamás debió ocurrir.
Ahora puedes seguirnos en nuestro WhatsApp Channel
Entiendo que, aunque no haya existido intención de mi parte de ofender y mucho menos de irrespetar, si una mujer se siente incómoda, un caballero tiene la obligación moral de ofrecer disculpas.
Cuando bromeé con la periodista Laura Rodríguez en el programa de Jhovanoty, en Piso… https://t.co/yduaAptQ0w
— Abelardo De La Espriella (@ABDELAESPRIELLA) May 13, 2026
Ahora puedes seguirnos en nuestro WhatsApp Channel
El episodio además golpea a un candidato que venía creciendo con fuerza en intención de voto y conversación digital. Diversas mediciones lo ubican hoy disputando el segundo lugar de la contienda presidencial, precisamente en un momento en el que cada error pesa el doble.
Cuando una campaña entra en la recta final, la percepción pública sobre el temperamento y el comportamiento del candidato empieza a ser tan importante como sus propuestas. El lenguaje agresivo y vulgar puede convertirse en una debilidad estructural.
Lea: URIBE, WESTCOL Y LOS TABURETES DE JARDÍN
LOS INDECISOS
En Colombia existe históricamente un porcentaje importante de ciudadanos que define su voto durante la última semana previa a la primera vuelta presidencial.
Ese segmento, que podría rondar cerca del 40%, suele reaccionar más por emociones, confianza y percepción ética que por ideología.
Para muchos de esos votantes, un comentario misógino puede convertirse en una señal de alarma sobre la capacidad de autocontrol, respeto y equilibrio emocional de quien aspira a dirigir el país.
No es la primera vez que Abelardo queda atrapado en controversias derivadas de su estilo confrontacional y verbalmente agresivo.
Lea: ENTRE AGUARDIENTE Y JUSTIFICACIÓN: EL CARA A CARA DE WESTCOL Y ÁLVARO URIBE
La última semana también protagonizó discusiones públicas con periodistas y opositores políticos utilizando calificativos ofensivos y expresiones que han sido cuestionadas incluso desde sectores de derecha.
Esa estrategia de mostrarse “frentero” puede entusiasmar a una parte radicalizada del electorado, pero también espantar a ciudadanos moderados que buscan liderazgo sin caer en el insulto ni la vulgaridad.
Ahora puedes seguirnos en nuestro WhatsApp Channel
🚨 Polémica por comportamiento de Abelardo de la Espriella en entrevista radial. Durante una conversación en medios, el abogado y posible aspirante presidencial habría insistido en mostrar una imagen íntima desde su celular a una periodista, utilizando además expresiones como… pic.twitter.com/QFjbKokxMt
— ElTrino.Co (@EltrinoCo) May 12, 2026


