EL AJEDREZ POLÍTICO DE CLAUDIA CARRASQUILLA: UN SALTO AL VACÍO POR EL PISO 12

La concejala Claudia Carrasquilla declinaría su posible llegada al alto gobierno para jugársela toda por la Alcaldía de Medellín. Una apuesta arriesgada en un partido en el que las bendiciones políticas son volátiles y las maquinarias tradicionales mandan.

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El ajedrez político en Colombia se reacomoda con la inminente llegada del presidente electo Abelardo De La Espriella al poder.

En medio de estos movimientos tácticos, uno de los rumores más fuertes apuntaba a la cartera de seguridad nacional, perfilando a la concejala Claudia Carrasquilla para asumir un viceministerio de Defensa o liderar un proyecto estratégico.

Su carácter intransigente y su amplia trayectoria contra el crimen organizado parecían encajar a la perfección con la promesa de mano dura del nuevo mandato, lo que representaba un ascenso inmejorable en su carrera.

Sin embargo, tras conocerse el ofrecimiento del gobierno nacional, la concejala Claudia Carrasquilla publicó hoy un elocuente post por la red social X.

En la imagen compartida se aprecia a la cabildante señalando decididamente el piso 12 de la Alcaldía de Medellín, acompañada de una frase que dice “MEDELLÍN SEGURA”.

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Con esta publicación, deja entrever de manera inequívoca que no aceptará el ofrecimiento del nuevo gobierno de Abelardo De La Espriella para irse a trabajar al Ministerio de Defensa.

Al rechazar este estratégico rol nacional, a Carrasquilla le tocará, entonces, competir con otros aspirantes por la candidatura única del Centro Democrático a la alcaldía de Medellín.

La decisión implica sacrificar una posición de poder asegurada para adentrarse en un terreno inestable y altamente disputado, priorizando el contacto directo con las comunidades y su objetivo de mantenerse vigente en el territorio local.

Dentro de la propia colectividad, tendrá que medirse con figuras que también buscan esa codiciada bendición política de cara a las elecciones de 2027.

En este difícil escenario, Carrasquilla corre el riesgo de que Uribe la baje de la competencia si no logra la percepción ciudadana necesaria para soportar una candidatura con opción de poder real.

Las dinámicas de su colectividad son implacables, las candidaturas suelen empezar en medio de aplausos, pero pueden terminar siendo sacrificadas rápidamente en nombre de una alianza considerada superior.

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El expresidente Álvaro Uribe es un maestro indiscutible para elevar nombres en el sonajero local, medirlos y cuando las circunstancias cambian, retirarles el aire político con pasmosa rapidez.

La historia política regional con casos como el de Liliana Rendón, recuerda que el trabajo de base y los votos propios terminan pesando menos que la decisión final del líder natural y los acuerdos que el partido necesite construir para no perder el control.

A esto se suma que Uribe quiere asegurar la victoria a toda costa y uno de los ases que tiene bajo la manga es apoyar una posible candidatura de Aníbal Gaviria.

El hijo del difunto Guillermo Gaviria Echeverri aparece nuevamente para competir por La Alpujarra, con algo de respaldado y estructura política.

Esta posible alianza no es una idea nueva, pues los intentos de coalición entre el uribismo y el proyecto político de Gaviria vienen tejiéndose como antecedentes desde las elecciones pasadas.

Si Gaviria decide lanzarse y Uribe consolida esta gran unión, las opciones de “La Dama de Hierro” quedarían prácticamente anuladas.

Ante este panorama, resulta inevitable cuestionarse qué garantías tiene realmente Carrasquilla para no ver frustrado su sueño y terminar aplaudiendo a otro elegido, asumiendo el inmenso costo de haberle dicho “no” a la Presidencia.

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Ruben Benjumea
Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.