LA ESTAFA POR LA QUE NADIE RESPONDE

Fueron desalojados por parte de las autoridades municipales las familias conformadas por 68 venezolanos que desde hace varios meses habían invadido las instalaciones de Soler Garden, proyecto a cargo de la CONSTRUCTORA FAJARDO MORENO que representa o representaba el hermanito del excandidato y posible aspirante presidencial Sergio Fajardo Valderrama.

La Alcaldía de Medellín a través de la Secretaría de Inclusión Social adelantó un trabajo de sensibilización con las 21 familias invasoras que decidieron, luego de percatarse de la presencia de las autoridades, desalojar del sitio de manera voluntaria.

Soler Garden es un complejo habitacional que emprendió la CONSTRUCTORA FAJARDO MORENO bajo el mando de Andrés Fajardo, quien afronta diversas demandas por estafa, sin contar las deudas por concepto de compensaciones urbanísticas que tiene con el Municipio que sobre pasan los $30.000’000.000 (treinta mil millones de pesos).

Sobre esa obra urbanística, ubicada en la vía Las Palmas, diagonal al Hotel Intercontinental, que integra la mega estafa de Los Fajardo a varios pequeños y medianos inversionistas permanece parada y en obra negra debido a la extinción de dominio que determinaron las autoridades al conocerse que dineros del confeso narcotraficante Pedro Antonio Bermúdez Suaza estaban involucrados en el proyecto.

A la fecha ese elefante blanco, con más de diez años de abandono, con musgo y venezolanos incluidos tiene un valor que podría sobrepasar los $120.000’000.000 (ciento veinte mil millones) de los que al dueño del terreno, en donde en los años 90 existía el Restaurante Salva Tierra le pertenecen unos $70.000’000.000 (setenta mil millones de pesos). Ni Andrés, ni su hermano el político Sergio se refieren al respecto de un proyecto en el que muchas personas invirtieron los ahorros de toda su vida.

Lo nuevo sobre semejante obra tan chimba, parecida en el sector público a la Biblioteca España de “Checho”, es que resultó un inversionista extranjero, de Australia, me contaron, interesado en comprar el edificio.

En la reunión quien participó a negociar fue Raúl Alberto Fajardo Williamson, otro de los “super inteligentes” también comprometido en el proyecto, pero se le ocurrió la magnífica idea de sacar las carpetas con las facturas que se adeudaban a los proveedores de la obra.

El inversionista al ver al vendedor del proyecto con semejantes cajas llenas de cuentas por pagar salió en desbandada. No hubo negocio.

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Ruben Benjumea

Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.