miércoles, febrero 11, 2026

SIN SOMBRERO Y SIN CABALLO

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Un periodista espera de un candidato presidencial que se tome el trabajo de diseñar propuestas claras para solucionar los problemas del país, por lo menos con un ápice de novedad e inteligencia. El Precandidato Presidencial por el Partido Conservador, Andrés Felipe Arias, “Uribito”, está muy lejos de lograr ese objetivo y eso lo demostró en la Asamblea Departamental de Antioquia.

“Uribito” recorrió algunos municipios del departamento, con el fin de echar su cuento copiado de Uribe para ganar la consulta interna de su colectividad en septiembre. A este paciente le pasa lo que hacen los muchachos de ahora cuando hacen las tareas para el colegio. Prenden el computador ingresan a Google, una buena pregunta y posteriormente: Seleccione, Copie y Pegue.

Andrés Felipe Arias, es una copia defectuosa de Uribe III. Y es una copia defectuosa porque le falta, el sombrero y montar caballo sin regar un buen tinto colombiano. Pero su discurso es el mismo de Uribe. El inconveniente suyo y de sus asesores, es que es tan idéntico que el fraude es evidente. La falta de originalidad y de una propuesta fresca salta a primera vista. Es tan patético que incluso sus ademanes y el tono de su voz, son iguales al del primer mandatario eterno perseguidor de “La Far” y de “La Inmaculada”.

Caballo Criollo Colombiano Paso Fino Tormento

Puede que “Uribito” sea la ñaña de Uribe. Sin embargo, en sus propuestas no existe nada novedoso. Su discurso contiene lo mismo que la clase política ha querido vender siempre y que no ha sido capaz de cumplir.

Propone generación de empleo para los campesinos a través de la entrega de una pica y una pala con préstamos blandos para arar la tierra. Sobre empleo productivo para profesionales no tiene ni idea. No hay ni siquiera la mención en sus planteamientos, cuando en ciudades como Medellín atravesamos hace rato el innegable 18% de desempleo, y cuando se emplea, las remuneraciones promedio no exceden el $1’300.000 para profesionales con pregrado, y cerca de $2’300.000 para profesionales con posgrado, según el estudio que hizo la Universidad Nacional.

A “Uribito”, a ese muchachito tan joven, sólo le alcanzo la imaginación para pegarse de las mismas propuestas de Uribe III como la Seguridad Democrática, una estrategia desgastada que apenas beneficia a una minoría de finqueros, y una demostración de los dientes a “La Far” por parte del gobierno de turno.

Andresito es una mala y vieja copia desgastada de la clase política colombiana. El precandidato no podía quedarse atrás, mencionó las mismas palabras clásicas electoreras: “Más inversión social y menos cemento”.

LAS REFORMAS DE ARIAS

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En caso de que este mago llegué a la presidencia, lo primero que hará será una Reforma Agraria para que la tierra sea repartida de manera más equitativa entre los campesinos del país.

Frases sugeridas por cualquier asesor de marketing político de medio pelo como “Hay que quitarle la tierra a la mafia, que poseen los paramilitares y a la guerrilla”, salen de esa lumbrera del conocimiento. ¿Por qué no lo hizo cuando era ministro de agricultura?

Como propuesta, “Uribito” pretende quitarle la tierra a los narco políticos a través de la extinción de dominio, pero también le está exigiendo a los jueces que no se demoren tanto para adelantar los fallos, que tardan hasta seis años. ¿Por qué no lo hizo cuando era ministro de agricultura? ¿Ahora si puede?

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La competencia electoral en el Partido Conservador para septiembre está entre Fernando Araujo y Andrés Felipe Arias, en los cuales no existe ninguna clase de diferencia política. Ambos coinciden en que son hechos a imagen y semejanza de Uribe III y además, ninguno ha hecho nada por el país.

A pesar de las similitudes hay también diferencias. Uno es paisa y el otro costeño; y este último tiene un secuestro por “La Far” en la hoja de vida, que genera lastima en el electorado para sacar provecho.

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Ruben Benjumea
Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.