
“Uribito” recorrió algunos municipios del departamento, con el fin de echar su cuento copiado de Uribe para ganar la consulta interna de su colectividad en septiembre. A este paciente le pasa lo que hacen los muchachos de ahora cuando hacen las tareas para el colegio. Prenden el computador ingresan a Google, una buena pregunta y posteriormente: Seleccione, Copie y Pegue.

Propone generación de empleo para los campesinos a través de la entrega de una pica y una pala con préstamos blandos para arar la tierra. Sobre empleo productivo para profesionales no tiene ni idea. No hay ni siquiera la mención en sus planteamientos, cuando en ciudades como Medellín atravesamos hace rato el innegable 18% de desempleo, y cuando se emplea, las remuneraciones promedio no exceden el $1’300.000 para profesionales con pregrado, y cerca de $2’300.000 para profesionales con posgrado, según el estudio que hizo la Universidad Nacional.
A “Uribito”, a ese muchachito tan joven, sólo le alcanzo la imaginación para pegarse de las mismas propuestas de Uribe III como la Seguridad Democrática, una estrategia desgastada que apenas beneficia a una minoría de finqueros, y una demostración de los dientes a “La Far” por parte del gobierno de turno.
Andresito es una mala y vieja copia desgastada de la clase política colombiana. El precandidato no podía quedarse atrás, mencionó las mismas palabras clásicas electoreras: “Más inversión social y menos cemento”.

Como propuesta, “Uribito” pretende quitarle la tierra a los narco políticos a través de la extinción de dominio, pero también le está exigiendo a los jueces que no se demoren tanto para adelantar los fallos, que tardan hasta seis años. ¿Por qué no lo hizo cuando era ministro de agricultura? ¿Ahora si puede?
A pesar de las similitudes hay también diferencias. Uno es paisa y el otro costeño; y este último tiene un secuestro por “La Far” en la hoja de vida, que genera lastima en el electorado para sacar provecho.

