viernes, abril 19, 2024

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La situación por la que está atravesando el periodista Juan Esteban Mejía, quien hasta hace varios meses se desempeñara como corresponsal en Medellín de la Revista Semana no tiene presentación.

Los jefes en Bogotá del reportero le aprobaron adelantar un trabajo periodístico sobre los presuntos delitos en los que ha incurrido el supuesto galeno Carlos Ramos Corena, quien al parecer sin título profesional que lo acredite como médico plástico, intervino quirúrgicamente a varias mujeres que han padecido complicaciones de salud en sus postoperatorios, sin contar dos pacientes que perdieron la vida.

El periodista Juan Esteban Mejía, trinó el martes 16 de junio: “Terminó mi audiencia de imputación. Quedé formalmente vinculado al proceso. Me acompañaron @FLIP_org y @FECOLPER”

Lo que le sucede a Mejía es igualito como cuando los pájaros terminan tirándole a las escopetas. Después de publicar el artículo, Ramos Corena instauró una denuncia por injuria en su contra sin tener en cuenta que los argumentos y evidencias que reveló el periodista son absolutamente contundentes.

De acuerdo con los argumentos de Juan Esteban Mejía, el 13 de agosto de 2011, la paciente Tatiana Posada se hizo una cirugía plástica con el médico Carlos Ramos Corena, pero el día de 16 de ese mismo mes murió, según denunció la familia, porque se complicó y no le prestaron atención oportuna. Después se dieron cuenta de que la historia clínica estaba firmada por otra médica que acreditaba título de cirujana plástica por lo que pudo comprobarse que Ramos Corena no era cirujano plástico, sino un médico general.

El 20 de septiembre de ese mismo año 2011, la Secretaría Seccional de Salud de Antioquia reveló que Ramos Corena tenía habilitados servicios de estética y sala general de procedimientos menores y que no tenía inscrito el servicio de cirugía plástica. Sin embargo, en su publicidad, Ramos Corena ofrecía servicios de cirugía plástica.

Ese mismo día el Concejal Bernardo Alejandro Guerra adelantó una rueda de prensa en la que estuvieron cirujanos plásticos, abogados y parientes de Tatiana, la paciente que murió. Los parientes dijeron que a Tatiana la operó Carlos Ramos Corena y contaron detalles del caso.

Seis días después de la rueda de prensa, la paciente Paula Restrepo puso una denuncia ante la Secretaría Seccional de Salud de Antioquia. Dijo que Ramos Corena la operó, que estaba nervioso en la cirugía, pese a los vallenatos que ambientaban el procedimiento y que ella sentía dolores en la operación a pesar de la anestesia. Posterior a la intervención Paula Andrea Restrepo, quien se quedó sin ombligo, denunció que se infectó y que su historia clínica estaba firmada por una médica que ella no conocía. Ver informe

De acuerdo con la investigación de Juan Esteban Mejía, hoy investigado por injuria por una fiscal en Bogotá, el médico tenía dos páginas web en las que decía que “terminó sus estudios en la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín”. En otra página de una clínica llamada Perfectbody decía que era “médico cirujano de la Universidad Pontificia Bolivariana”, pero el 7 de octubre de 2011, la UPB notificó: “Por medio de la presente certificamos que el señor Carlos Alberto Ramos Corena no es egresado de la Facultad de Medicina de la Universidad Pontificia Bolivariana”.

Las presuntas irregularidades cometidas por Ramos Corena rayan con la falsificación de documentos. Cuenta Mejía que otra paciente aseguró que en su historia clínica habían falsificado la firma y la cédula de su esposo. En el documento aparecía la firma de Gustavo Zapata y el número del documento que escribieron en la historia clínica fue 71.392.694. De acuerdo con la Registraduría y el Registro Único de Afiliados a la Protección Social, RUAF esa cédula pertenece a otra persona llamada Robert Armando Cano Pulgarín. Con esa evidencia Mejía llamó a Ramos Corena para que ofreciera su versión pero no quiso atenderlo.

Finalizada la investigación el 11 de octubre de 2011, Juan Esteban Mejía envió la información a la Revista Semana en la que el texto original empezaba diciendo: “Un médico general logró fama y reconocimiento como cirujano plástico. Posó al lado de personajes de la farándula y dio entrevistas en los medios, pero su verdad se conoció tras la muerte de una de las tantas jóvenes que él operó”.

El día 24 de octubre de ese mismo año, la Revista Semana publicó el artículo editado y decía: “Un hombre sin tener título de médico se convirtió en uno de los cirujanos plásticos más consultados de Medellín”.

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Ruben Benjumea
Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.