CON MENUDITA

CON MENUDITA

FOTO 4 recinto del ConcejoLa venganza es dulce. Eso así muchos no lo quieran aceptar, no se puede negar. Y esa dulzura de la que se habla la están degustando algunos de los concejales que por su triste participación en la corporación no fueron reelectos el pasado 25 de octubre. El asunto es que el gustico se lo están chupando a los empleados municipales.

El sábado 14 de noviembre se realizó el primer debate a la propuesta de presupuesto de la ciudad con el que el nuevo Alcalde comenzará sus labores. Dentro del Proyecto de Presupuesto uno de los puntos que más discusiones históricamente genera es el referido al aumento salarial de los empleados municipales. Un poco más de 6000 (seis mil) personas cuyos ingresos dependen únicamente del pago catorcenal que la empresa Municipio de Medellín les cancela.

Los corporados Carlos Mario Mejía, María Mercedes Mateos, (quemados) Yeferson Miranda y Oscar Hoyos, (que no participaron en la contienda), Manuel Santiago Martínez (que se fue para la Duma departamental) y Fabio Humberto Rivera (repitente que aspirará al Congreso), quienes componen la comisión de presupuesto, escucharon las posiciones de los sindicatos de los empleados públicos y de la Administración con respecto al incremento salarial para el año 2016, que, propuesta de la Secretaria de Hacienda, Luz Elena Gaviria, no podrá ser superior al 1% si se quiere mantener sanas las finanzas del ente municipal.

El aumento del 1% propuesto por la Administración sería el más bajo del siglo XXI, pues durante las vigencias anteriores siempre ha superado el 2%, sin que el Municipio haya corrido riesgos de quiebra o haya visto amenazada su estabilidad económica. Sumémosle a esto que a la economía colombiana se le ha caído su máscara, y que un aumento de ese tipo no servirá de nada, cuando, por ejemplo, en la ciudad, las tarifas de los servicios públicos, que no son nada baratas, subirán en un 6.5% a partir del primero de enero de 2016.

Valga la pena mencionar el protagonismo que ha tenido el Concejo de Medellín, intermediando y siendo puente interlocutor entre las organizaciones sindicales y la administración para generar un acercamiento entre las partes en los años anteriores.

Pero este año no. Los corporados salientes (todos con una excepción) tienen claro que no repetirán curul por su ineficiencia e incapacidad, pero es mejor echarle la culpa de parte de su fracaso político a los votantes, en este caso los empleados.

En el último debate se evidenció que literalmente no les importa como quede el salario de los empleados públicos de Medellín. “Ya no hay voticos que cuidar”, con excepción de Rivera, que tiene aspiraciones capitalinas y de “El Santy Martínez”, cuya esposa hace parte del grupo de Empleados.

Una razón más que evidencia la falta de liderazgo del Concejo de Medellín, una corporación cuyos integrantes, con muy contadas excepciones, estuvieron arrodillados a la limosna burocrática de la Alcaldía aceptándole todos los proyectos por absurdos que fueran.

Y aunque se dude y contrariamente a los resultados que el análisis de la mecánica electoral arroje, el cambio de 11 concejales, más del 50% del total, es una cuenta de cobro de la ciudadanía a ese servilismo vergonzoso.

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