domingo, marzo 3, 2024

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“POBRES PADRES NUESTROS”

diversidad sexual1La polémica que se presentó en al país por las tales cartillas de capacitación para maestros sobre orientación, diversidad e identidad sexual es otra demostración que no hemos salido de la época del oscurantismo.

Parece increíble que en pleno siglo XXI todavía se resalten diferencias por la identidad sexual. Entre heterosexuales, homosexuales y lesbianas para evitar nombrar a travestis y transgéneros, entre otros, existe una característica transversal, todos somos personas con derechos y deberes.

En buena hora la Ministra de Educación Nacional, Gina Parody supo lo que es ser víctima de matoneo como muchos jóvenes estudiantes con una identidad sexual distinta a la heterosexual en muchas instituciones educativas del país.

Es benéfico que Parody sienta como en redes sociales le recuerdan que ser lesbiana en el país del Sagrado Corazón es más que un pecado, como lo advierten los integrantes fundamentalistas de la Iglesia Católica Apostólica y Romana en donde los curas pederastas son capaces de engullirse uno o dos muchachos de un solo tirón cuando los ven muy chiquitos…

La defensa que hacen algunos católicos doble moralistas sobre la familia heterosexual raya con la terquedad de un “ayatola” que no admite discusión alguna o explicación por miedo a ser castigados después de la muerte porque así lo dice la Biblia.

A los religiosos entre los que se encuentran tímidos muchachos homosexuales escondidos bajo sus sotanas, hay que recordarles que entre los anaqueles de la historia de la Iglesia se encuentra la infamia del Papa Inocencio III que acribilló a los albigenses, descendientes directos de Jesús por ser polígamos debido a que sus familias estaban compuestas por varias mamás y papás.

Nadie se escandalizó por la masacre en una de las primeras cruzadas católicas, ni tampoco por el “chancro” que Inocencio tenía en el ano generado por la adicción a que le dieran por ahí al punto que tenía que montar a caballo de lado para evitar lastimarse.

Yo, tú, él, nosotros y vosotros somos padres de familia. ¿Qué posición optaríamos en caso de que un hijo nuestro tuviera una identidad sexual diferente a la heterosexual? Esa pregunta me la he hecho varias veces…

Después de la Constitución de 1991 Colombia nació como país laico con un presunto Estado Social de Derecho del que no participa ninguna clase de institución religiosa. Después de 25 años pareciera que el Espíritu Santo siguiera gobernando a través de las instituciones del Estado.

Aunque Gina Parody es una de las peores “bombas papas” que integra el gobierno de Santos, está claro que el escándalo generado por la creación de la presunta cartilla de identidad sexual para maestros es un mandato de la Corte Constitucional, máximo ente en Colombia y no por iniciativa de la titular de la cartera.

Lo que debe entenderse es que esa “orden de Dios” se presentó a raíz de las dos Acciones de Tutela que interpusieron a dos instituciones educativas en Medellín y Bogotá.

La primera Tutela fue interpuesta contra el INEM de Medellín que obligó a la rectoría de esa institución permitirle a un joven transexual asistir a clase con uniforme de niñas con el fin de garantizarle su derecho de libre desarrollo de la personalidad.

La segunda Tutela, bastante conocida, tuvo que ver con Sergio Urrego a quien se le violaron los derechos a la intimidad, igualdad y debido proceso por parte del colegio al conocerse que sostenía una relación con otro estudiante, situación que terminó con el suicidio del joven.

Esas dos Acciones de Tutela llevaron a que en el 2014 la Corte Constitucional le exigiera al Ministerio de Educación para que en un año, las instituciones educativas públicas y privadas inicien la actualización de los manuales de convivencia frente al respeto sobre la identidad sexual de los estudiantes.

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Ruben Benjumea
Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.