lunes, abril 22, 2024

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INEFICACIA A MIL

secretario de movilidad1El transporte en Medellín ha caído en una completa desinstitucionalización que tiende a generar un caos absoluto. Transgresiones permanentes de la norma por parte de los conductores son el pan diario que se vive en la ciudad acrecentado el problema por la inoperancia de la Secretaría de Movilidad y la falta de liderazgo de Juan Esteban Martínez Ruiz, actual secretario de ese despacho.

Lo primero (Mónica no olvido que manejé moto por más de 10 años) es asumir que muchos de los conductores de este tipo de vehículos se han convertido en un real problema de salud pública, la imprudencia, sumada al desconocimiento de las mínimas normas de tránsito y la incapacidad de respetar las pocas que casi por sentido común se reconocen (semáforos en rojo, uso del casco, no transitar por las aceras, etc), han convertido el uso de las motocicletas en un verdadero deporte de alto riesgo.

Lo peor es que no se avizoran soluciones de fondo. Si asumimos el uso de la motocicleta como alternativa económica y versátil para el transporte en la ciudad, se ve como la solución está más alejada que la agudización del problema. El transporte público en la Ciudad es costoso y es más económico pagar una moto a crédito que transportarse en buses, colectivos, metro o Metroplus o peor en taxi. Así mismo la inmovilidad que se vive en la ciudad ha tocado los límites de lo comprensible.

Pero el problema sigue, el Transporte Público Masivo del Valle de Aburrá, del que tan orgullosos nos sentimos, deja mucho que desear: lo primero es aceptar que el cubrimiento brindado por él da lástima, y el complemento del sistema masivo, lo que se ha llamado alimentadores es un sistema incompleto, pesado y costoso (para el sistema). Las interminables filas en la estación Hospital para acceder a los barrios del nororiente y oriente de Medellín así lo demuestran.

Vuelve y juega la incapacidad de la Secretaría de Movilidad. Buscando suplir las necesidades de transporte, la ciudadanía (los que desecharon la posibilidad de una moto) ha recurrido al transporte informal, que además hoy se ha convertido en un nuevo negocio de las bandas criminales que operan en Medellín, a los informales se suman los taxis que prefieren hacer colectivo que prestar el servicio individual, lo que ha fomentado el auge de otro informal, Uber. Hoy se ven en toda la ciudad los “acopios” de taxis y particulares, ofreciendo transporte colectivo a todos los sectores donde debería llegar el TPMVA.

Como si lo anterior fuera poco, una de las perlas de los medellinenses, el buen estado de las vías, ha pasado a ser historia, los huecos y el deterioro general del pavimento son la constante en las calles urbanas de la capital de Antioquia.
A lo anterior, se le suman, y por rebote, la falta de especificaciones técnicas de las nuevas obras viales, que monumentales ellas, y para algunos bellas, no han hecho más que desplazar los trancones de un lado para el otro, obligando a la permanente presencia de guardas de tránsito para evitar el colapso.

El panorama es desolador, los intereses económicos que atraviesan la posible organización del transporte y la movilidad en la ciudad son superiores a los intenciones de los gobernantes (para darles el beneficio de la duda), de mejorar este aspecto del diario vivir de los habitantes del Valle de Aburrá.

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Adolfo Ospina
Licenciado en Educación Español y Literatura de U de A, apareció hace unos 4 años a este proyecto. Especialista en pedagogía de la lengua escrita de la Universidad Santo Tomás, Ambientalista y defensor de los derechos de los animales, peor que Vallejo.