sábado, mayo 18, 2024

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IMPROVISANDO, ANDO

coonatra1Los últimos sucesos acaecidos en la ciudad de Medellín en cuanto al transporte público se refiere, demuestran lo equivocada de la política actual del jefe de ese despacho.

En menos de 15 días dos graves incidentes de tránsito han sido nuestro desayuno, logrando captar la atención nacional en un aspecto en el que Medellín era vanguardista: el servicio público colectivo.

En el amanecer del jueves 29 de septiembre, la prensa informaba de una colisión entre dos buses de servicio público, uno de Conducciones América y otro de COONATRA, arrojando como resultado la caída del primero a una canalización del sector de Santa Lucía.

Acompañado de un extraño silencio, el pasado viernes 7 de octubre, un bus, también de Conducciones América, (sería interesante conocer el resultado de las exhaustivas investigaciones) embistió a un automóvil particular y terminó contra una cafetería, en pleno centro de Medellín (carrera El Palo con calle Bomboná). Los testimonios apuntan a la culpabilidad del conductor del vehículo de servicio público.

Como si esta columna requiriera de refuerzo, la mañana de hoy, una buseta se volteaba al montarse a un antejardín. Según los testigos, el vehículo afiliado a Coonatra habría perdido los frenos.

El asunto no dejaría de ser una anécdota más, por fortuna no hubo vidas perdidas, si los hechos no fueran el resultado de un permanente deterioro en la movilidad de la ciudad: infraestructura vial todos los días más descuidada, buses, colectivos y taxis en pésimo estado que desconocen las más mínimas normas de tránsito y seguridad, los buses, por ejemplo, con el ánimo de reducir la evasión de la registradora han creado unas jaulas mortales, por las que incluso entrar es un acto de alta dificultad y lo más preocupante de todo, el sistema integrado de transporte del Valle de Aburrá, SITVA, a punto de colapsar en su componente más importante, el metro.

Al desolador panorama, las opciones de solución no hacen más que confundir y enredar el asunto, para la muestra los cacareados carriles exclusivos para buses que nadie respeta y que evidencian la improvisación y falta de estudio de esas medidas, por ejemplo en sectores como la avenida 80 a la altura de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional, la implementación de esta “novedosa iniciativa”, reduce la vía a un solo carril para motos, particulares, taxis y camiones que transitan por ahí.

Valga la pena recordar que antes de la implementación del Transmilenio en la ciudad de Santa Fe de Bogotá, existía este modelo de exclusividad en las vías, su resultado no fue otro que el caos absoluto ya conocido por todo el país.

Adicional y confirmando la improvisación en la Secretaría de Movilidad, hemos visto por las pequeñas vías de la ciudad transitar unos buses inmensos marcados como “pretroncal la 65”, grandes armatostes, que con enorme dificultad maniobran en el centro de la ciudad, haciendo los viajes más demorados y la movilidad más reducida.

El embeleco ahora apunta a poner en las esquinas unos bolardos de plástico que separan los carriles, dizque para que los motociclistas no realicen maniobras imprudentes entre los carriles, lo que con toda seguridad elevará aún más el ya alto índice de accidentalidad de estos vehículos.

La problemática de la movilidad en la ciudad de Medellín es grave y pretender encontrar la solución de manera aislada es un error que han cometido muchos Secretarios de ese despacho y del que parece el actual no ha aprendido.

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Adolfo Ospina
Licenciado en Educación Español y Literatura de U de A, apareció hace unos 4 años a este proyecto. Especialista en pedagogía de la lengua escrita de la Universidad Santo Tomás, Ambientalista y defensor de los derechos de los animales, peor que Vallejo.