sábado, mayo 25, 2024

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SIN PENA, NI GLORIA

A partir del lunes 30 de enero el “amante de la humanidad” Carlos Mario Londoño, uno de los que ayudó a sostener a la exdirectora de la Caja de Compensación Familiar de Antioquia, COMFAMA, María Inés Restrepo de Arango, dejará la organización.

Unos dicen que lo sacaron, otros que se jubiló. Lo cierto es que no le dio el tiempo y tendrá que esperar un par de meses para que le llegue su respectiva mesada de pensionado.

De manera oficial, el Director David Escobar Arango, remplazo de Restrepo, emitió una carta en la que hace oficial el retiro de Londoño a partir del mes de febrero, tiempo que este filántropo dedicará “a la música, su mujer, sus hijas y su nieta”… ver carta

Entre las especulaciones que se comentan en el interior de COMFAMA se cuenta que la dirección de la Caja no fue capaz de darle un añito más para que su jubilación fuera decente sobre la base de los casi $30’000.000 (treinta millones de pesos) que tenía de remuneración mensual.

Además, chismosean que Londoño andaba bastante agitado por el permanente acoso debido al accidente que se presentó en COMFAMA de Copacabana donde se ahogó un niño, hecho del que Londoño pretendió hacerse el güevón, sin asumir cualquier clase de responsabilidad.

Carlos Mario Londoño, quien además, es integrante del Grupo Suramérica, hizo parte los últimos 20 años de la administración de COMFAMA de María Inés Restrepo de Arango, quien dejó la Caja envuelta en una secreta desadministración después de comprobarse los presuntos chanchullos, peculados, malos manejos que dejó la señora que siempre trabajó por los pobres…

Ah! Se me olvidaba. Iniciamos una nueva investigación sobre viejas y nuevas irregularidades en el manejo del Fondo de Vivienda por parte de algunos empleados de COMFAMA.

Esas irregulares acciones vienen desde María Inés y continuadas en el nuevo periodo de David Escobar. Noticia en desarrollo… ver SIN EXPLICACIONES

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Ruben Benjumea
Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.