viernes, abril 12, 2024

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GORDOS DEL NORTE


Las elecciones para Congreso del 2018 estarán como para alquilar gradería en feria debido a que los políticos que quieren conservar las curules en Cámara y Senado están dispuestos a vender los hijos por kilos y hasta traicionar la mamá por no quemarse en la contienda del mes de marzo.

La necesidad política es tan particular que no fue raro que el mismo Carlos Mario Montoya, hoy Secretario Seccional de Salud de Antioquia fuera capaz de volver a “chupar cono” junto al candidato y senador Juan Diego Gómez, integrante del Partido Conservador.

El mismo Juan Diego me lo dijo, que la vida hay que continuarla, que hay que olvidar los malos momentos, que hay que mirar hacia adelante, que lo uno y que lo otro…

Lo cierto es que Gómez Jiménez se ha sabido mover al punto que le recibe uno que otro líder al también aspirante a repetir en la Cámara Germán Blanco.

Lo que dicen es que la situación con los Suárez Mira, integrantes del combo de Bello no está del todo bien, máxime cuando al detenido César, mandatario de esa localidad del norte lo vieron echándose un karaoke con un par de amigos, hecho que resta en vez de sumar electoralmente…

La pregunta que se hacen algunos conspiradores integrantes de la “godarria” paisa es a quién le hace campaña Germán Blanco. Los azules bellanitas dicen que está con Olga Suárez, pero no del todo.

Varios de sus líderes a quienes los Suárez Mira no los quieren ver ni en pintura los mandaron para donde Juan Diego para asumir la campaña del año entrante.

Hace cuatro años Germán se la jugó de la misma manera. Algunos de sus líderes en el municipio de Sabaneta apoyaron la campaña de Nidia Osorio al Senado al igual que en Valdivia a Juan Diego.

Los cálculos electorales en Bello pueden revelar sorpresas razón por la que están pensando en revaluar la fórmula Suárez-Blanco para intentar sostener las curules en el Congreso.


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Ruben Benjumea
Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.