domingo, mayo 19, 2024

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MEJOR Y DE LEJOS


Estoy convencido de que lloverán críticas a esta columna, pero igual convencimiento tengo que después de la Alcaldía de Luis Pérez, la de Federico Gutiérrez, ha sido la mejor de los últimos periodos.

Y no lo digo por decirlo. La diferencia entre la gestión de Gutiérrez con las de Fajardo, Salazar y Gaviria radica en que el actual burgomaestre ha hecho, se ha equivocado y mucho, pero esas equivocaciones son resultado del intento de hacer algo diferente que nos aleje de la letárgica inercia en que había caído la ciudad.

A diferencia de los citados, Fico no ha gobernado para Caracol, RCN y los grandes medios, prueba de ello es que no puntea en todas las encuestas cómo fue el caso de sus antecesores.

El punto de más distanciamiento entre las administraciones es la política de seguridad. Gutiérrez declaró una guerra abierta y sin cuarteles en contra de la criminalidad local, independientemente de su origen, estrategia que también lo distancia de la presidencia de Álvaro Uribe y su seguridad democrática con quien lo han intentado asimilar, cuya ofensiva fue selectiva.

Recordemos que en las administraciones de los citados, se recurrió al denunciado pacto del fusil, con el ánimo de no descender en las favorabilidad de los habitantes, dejando así la ciudad en manos de la delincuencia. No sobra recordar que fueron tan grandes los espacios dejados a los combos, que cosas como la maldita alborada navideña no fue más que la bienvenida a la ciudad al jefe del bloque de las autodefensas Cacique Nutibara, en la Alcaldía de Salazar, y que posteriormente ha intentado venderse como una tradición cultural.

En movilidad también hay diferencias. En un intento frustrante, por decir lo menos, esta Alcaldía pretendió darle preferencia a los vehículos de servicio público colectivo, así mismo en una cuestionada decisión, el pico y placa se mantuvo durante el periodo de vacaciones, esta vez no valieron los “ayes” de los comerciantes. Es también destacable el mantenimiento que se adelanta a la malla vial, pues las tres alcaldías anteriores la habían convertido en una colcha de retazos.

En educación, la fracasada bandera de Fajardo, el cambio se está gestando. En manos de Luis Guillermo Patiño, la política de esta Administración se resume en una apuesta por la calidad como consecuencia de la armonía y la sana convivencia en las instituciones educativas y los barrios de influencia y no viceversa, cómo lo han intentado los otros, prueba de esto es una Secretaría más humana. Es también muy rescatable el intento de escolarizar a todos los niños en edad escolar.

No se puede desconocer el manejo del espacio público realizado en la temporada alta que permitió una estadía más tranquila en el Centro de la ciudad. Con lo impopular que puede ser una medida que niega la posibilidad de trabajo a muchos, la actual Alcaldía se jugó su nombre con la estrategia que a la postre fue reconocida por los comerciantes formales.

Valga la pena decir que hay bandas criminales que manejan el espacio público del Centro y que vieron de alguna manera golpeadas sus finanzas por el control ejercido.

En camino, el rescate del desabrido centro de Medellín, un espacio que no ofrece nada, ni diversión, ni tranquilidad, ni comercio, pero al que Federico le ha hecho una gran apuesta. La peatonalización de varias vías arterias y su embellecimiento no serán nada sin el aporte de los capitales privados que abran espacios de esparcimiento y recreación que atraigan a los habitantes de la ciudad.

Tiene pendientes y grandes la actual Administración. En primer lugar y demasiado notoria es una incierta política social, que ha generado serias dudas sobre el propósito de Fico con ella, por otro lado y más evidenciable, es la casi completa ausencia de una alternativa ambiental a mediano y largo plazo, no se trata de un asunto de ornato y siembra indiscriminada de árboles a los que no se les hace seguimiento, y de los cuales más del 75% mueren antes de cumplir el año, convirtiéndose en un falso índice de gestión ambiental.

Una política que pretenda mejorar el ambiente de los montañeros tiene que basarse en la educación de una nueva generación que entienda que el asunto no radica en la reutilización sino en el no ensuciar, en un control efectivo de las fuentes contaminantes con sanciones reales y significativas, nada de consejos y palmadas en la espalda y una verdadera estimulación del uso del transporte público masivo, que lejos está de suceder por las condiciones del mismo y por los altos costos de los pasajes, que este año aumentaron casi un punto más que el salario mínimo.

Que se refleje o no en las encuestas es un asunto de percepción y pauta publicitaria, pero no hay duda que en los dos años de Federico Gutiérrez en la Alcaldía de Medellín se ha hecho mucho más que en los tres periodos anteriores.


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Adolfo Ospina
Licenciado en Educación Español y Literatura de U de A, apareció hace unos 4 años a este proyecto. Especialista en pedagogía de la lengua escrita de la Universidad Santo Tomás, Ambientalista y defensor de los derechos de los animales, peor que Vallejo.