miércoles, abril 24, 2024

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MORSE Y SEÑAS

Los problemas financieros por el bajo flujo de caja por el que atraviesa EPM ocasionada por la emergencia que se presentó en Hidroituango tienen bastante preocupados a los integrantes de dicha empresa.

Aunque desde el mismo ente autónomo han manifestado que los problemas en Hidroituango son “imprevisibles”, palabra que denota lo “que no se puede prever o conocer de antemano lo que va a ocurrir”, es hora de encontrar los responsables de los errores técnicos que se cometieron en la obra.

Aparentemente superada la emergencia que afectó a un número considerable de familias asentadas en veredas, corregimientos y municipios de influencia del megaproyecto de $11 billones de pesos, inicialmente, y al que hay que invertirle $3.3 billones de pesos más para que “si Dios, quiere” empiece a funcionar en tres años, es necesario que los administradores de la obra presenten a la opinión pública el desempeño de cada uno de los contratistas, contratos ejecutados, además de los informes de interventorías.

Escudar los errores en lo “imprevisible” de la obra es un acto de irresponsabilidad porque si la totalidad de la culpa de la emergencia es de la naturaleza, para qué fueron entonces los estudios previos al proyecto, la gestión del riesgo y los planes de contingencia…

Ahora, las papas calientes que tienen en la boca, tanto el Alcalde como el Gerente de EPM, son de tal proporción que se están quemando hasta las amígdalas y no dicen nada y lo peor es que tragan entero cuando se tiene en cuenta que el personal al frente del megaproyecto llevan más de 10 años, mientras Gutiérrez y Londoño tres años y medio al frente de la obra. A quién se quiere encubrir…

La información sobre Hidroituango se maneja con tanto hermetismo y sigilo al punto que revivieron la “guerra fría” como se hizo entre la Unión Soviética y Estados Unidos años después de la Segunda Guerra Mundial.

Con clave morse y lenguaje de señas, cuando tanto el gobierno y los ejecutivos de EPM quieren hablar de la posibles “desinversiones” se refieren al “Código AZORES” y cuando van a referirse al peor escenario, especialmente sobre el estado de la Casa de Máquinas de Hidroituango se refieren al “Código LAURA.”

Además, entre el “Código AZORES” hay una empresa que, con su posible venta, generará bastante ruido ante la opinión pública. Para referirse a la venta de TIGO UNE, los directamente implicados se refieren al “Código COLEOS”.

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Ruben Benjumea
Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.