martes, junio 18, 2024

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EN UN LUGAR DE LA MANCHA

A tan sólo unas horas de declarado electo el exmilitar, Jair Messias Bolsonaro como presidente del Coloso de Sur, la derecha colombiana vuelve y se envalentona en contra del vecino país Venezuela.

Esta vez, y negándolo todo, el canciller Carlos Holmes Trujillo, al mejor estilo de los pistoleros del Oeste norteamericano, echando bala por doquier, fue acusado por una revista brasilera de haber planteado la unión con el país de Bolsonaro para una posible invasión a Venezuela.

Tanto el uno como el otro negaron la participación en dicho conciliábulo, sin embargo la realidad no dista mucho de lo declarado en la revista, así Trujillo, incluso haya planteado demandar al medio por la publicación.

Que inmiscuyan en algo así a un hombre cuyas declaraciones más amistosas con las mujeres han sido las de esperar agradecimiento de ellas si las viola, por considerarlas atractivas, y que además esté recién desempacado para ocupar el cargo político más importante del Brasil, es de esperarse, incluso que dichas declaraciones sean sacadas del costal de las difamaciones que tienen por hábito escudriñar los medios en todo el mundo.

Sin embargo en el actual gobierno de Duque, ese tipo de declaraciones y bravuconadas han sido pan diario. Ya Pachito Santos, la oveja negra de la familia, quien en su momento dijera que era necesario dotar de pistolas eléctricas a la policía para contrarrestar las manifestaciones de estudiante, el marihuanero arrepentido (eso dice), sintiéndose a tono con el mandatario Trump, había dicho que era un deber moral y democrático, de cualquier país libre, como Colombia, invadir a Venezuela.

Los valientes escuderos de Duque, que se sienten respaldados por el “fefe de fefes”, que creen que su coincidencia con la ideología reinante en los dos países más importantes de América, les permiten decir lo primero que se les ocurra, han tenido que recular, sus “identidades ideológicas” no tienen eco en sus referentes.

Quisiera ver a este par de caballeros blandir sus armas en contra de los molinos venezolanos, encabezar la invasión tan anhelada por ellos y sus votantes y liberar al vecino del monstruo Maduro.

Pero no. Su actitud, como la de muchos de sus copartidarios, no traspasa las fronteras de la palabra, eso sí, en escenarios amigos donde no haya cuestionamientos y por el contrario el comité de aplausos pueda actuar libremente.

Por el momento tocará para los belicosos, valientes, acertados y oportunos escuderos del Duque esperar los momentos propicios para sus intervenciones y soñar con el día en que los hijos de los colombianos, de los pobres, no los de ellos, liberen al fin a Venezuela de la salvaje dictadura.

Adolfo Ospina
Licenciado en Educación Español y Literatura de U de A, apareció hace unos 4 años a este proyecto. Especialista en pedagogía de la lengua escrita de la Universidad Santo Tomás, Ambientalista y defensor de los derechos de los animales, peor que Vallejo.