CAJA DE HERRAMIENTA

CAJA DE HERRAMIENTA

Un grupo de empresarios y políticos tuvieron la gentil idea de invitarme a tomar té con galletas con el objetivo de platicar sobre los últimos acontecimientos del escenario político en Medellín y Antioquia.

¡Qué detalle!, me dije a mi mismo, desentendido y modesto, más que ir a botar corriente, la tarea fue escuchar a estos prestidigitadores de lo público y privado para intentar prever qué es lo que posiblemente se viene para la ciudad y el departamento teniendo como punto de partida el berenjenal que se armó a raíz de la pelea entre Quintero y empresarios, además de la detención domiciliaria de Gaviria por los presuntos actos de corrupción que compromete también a varios de sus fieles muchachos.

Entre las preocupaciones que tienen los privados fue la sacada a sombrillazos que les metió Quintero a los empresarios de Empresas Públicas de Medellín, acto que, según ellos, rompió el “gobierno corporativo”, línea de conducta con la que siempre tuvieron el control de la empresa.

Es decir, por 16 años, durante las alcaldías de Fajardo, Salazar, Gaviria y Gutiérrez los empresarios más poderosos de la comarca supervisaron hasta el contenido de las papeleras de cada retrete por dentro y fuera de la entidad.

La demostración de ello es que en EPM sólo cambia de gerente, que lo pone el alcalde, y cambia el alcalde que a su vez es el presidente de la Junta Directiva, después de cada elección territorial.

De la Junta hacia abajo, en la estructura empresarial de EPM, nunca se había cambiado ni un cenicero de mesa sin la respectiva autorización de los viejos y hasta hace un par de días, atornillados integrantes de Junta, siempre habían sido los mismos al igual que la mayoría de vicepresidentes que están en la empresa desde hace más de una década que obedecen al pie de la letra lo que dicta la Junta: Gobierno Corporativo.

Los empresarios con ascendencia en las grandes empresas privadas de Antioquia, bastante bejucos, fueron capaces de admitir que Quintero los tiene de la nuca, y que además, agarró el sartén por el mango porque tiene a su disposición la información necesaria y de primera mano como las actas para destaparles a los viejos miembros de Junta las simpatías con sus amigos: los contratistas, que en la actualidad se encuentran en el ojo del huracán debido a los cuestionamientos que los señalan de ser los responsables de los $9.9 billones de pesos en pérdidas debido a la emergencia que se presentó en abril del 2018 en Hidroituango.

Pero mientras los empresarios y el gobierno de Quintero se agarran de las mechas, el gobernador encargado Luis Fernando Suárez, el mayor socio de la hidroeléctrica, siembra el árbol de la esperanza en el municipio de Fredonia, suroeste de Antioquia.

En el encuentro con los empresarios y políticos en el que estuve parando la oreja, estuvieron presentes, además, varios de los que apoyaron la campaña de Aníbal Gaviria el año anterior, quienes se atrevieron a manifestar su descontento por la evidente inercia y lentitud que cogió el Departamento debido a la detención de Gaviria, el verdadero jefe.

Manifestaron que la situación y la falta de liderazgo Luis Fernando Suárez Vélez, no da ni lástima, no genera ni rabia, pero tampoco felicidad, aunque es un secreto a voces que Gaviria hace su intento por gobernar en cuerpo ajeno, pero no le da, no es lo mismo.

Por ejemplo, una decisión para tomar en equis división: el jefe de división le pide al subsecretario, el subsecretario, al secretario, el secretario al gobernador encargado, el gobernador encargado quema incienso al hermano de vida, el hermano de vida concilia con Luis Alfonso Bravo, este último, uno de los grandes responsables de la detención domiciliaria que afronta Gaviria, puesto que fue incapaz de defender ante la Corte y la Fiscalía la estructura de contratación que él mismo ayudó a crear.

El pobre Luis Fernando es un muñeco de ventrílocuo de pilas viejas que manejan con bluetooth desde la detención domiciliaria, es como un mayordomo que tiene las llaves en el bolsillo, pero tiene que pedir permiso para mover un destornillador de caja de herramienta.

La frustración de cualquier “ciudadano preocupado” es percibir un gobierno seccional inerte, estático, carente de liderazgo, hecho que nunca se había visto en el pasado en el departamento de Antioquia, ni siquiera con Alberto Builes, a quien se le abona de su mandato que fue excesivamente divertido…

Y esa percepción que algunos murmuran en voz baja, sin atreverse a admitir por el mero interés de seguir comiendo de la torta, así sea poquita, es que ranquea cada día más, la necesidad de pensar en la posibilidad de que el próximo año se presenten elecciones atípicas para la gobernación de Antioquia.

En el “hipotético” caso de presentarse más temprano que tarde una condena contra el gobernador suspendido, varios quisieran medir suertes en las próximas elecciones así sean atípicas u ordinarias en octubre de 2023.

Más que evidente es el interés del chamuscado excandidato Mauricio Tobón Franco recientemente graduado de “quinterista”, porque sabe que el mandatario local será fundamental para esa causa electoral. Tobón es uno de los que espera con ansia loca que a Aníbal Gaviria lo empalen en plaza pública para “raspar” delicadamente la clientela del departamento, ese sería el inicio de su mandato…

Lo que también se supo hace un par de días son las intenciones del senador liberal Iván Darío Agudelo, uno de los estrategas y protagonista clave para la elección no sólo del alcalde Quintero, sino también del gobernador suspendido Gaviria, a quien hoy quiere reemplazar.

Iván Agudelo, quien por estos días a sonado a nivel nacional por los cambios que se están presentado en el Ministerio de Ciencia, es chiquito, pero despega con el motor apagado. Es tipo inteligente, sagaz, con la fortaleza de conocer todos los pisos térmicos, necesarios para conseguir los apoyos obligados para apostarle a un proyecto electoral para ser mandatario seccional.

Los otros que también podrían sonar como posibles candidatos a la gobernación son Santiago “El Perseguidor” Londoño, quien se desempeñó como secretario de despacho durante la hegemonía del “equilibrista” Sergio Fajardo; y Federico Gutiérrez por la sencilla razón que algunos empresarios no lo ven, por momento, como posible candidato a la presidencia.

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