“PIRÓMANO”

“PIRÓMANO”

El brigadier general retirado Juan Carlos Buitrago ha puesto el dedo en la llaga sobre la situación que actualmente atraviesa la Policía Nacional de Colombia: la policía hace parte de la agenda política de candidatos y precandidatos a la presidencia del país.

A partir de 1991, cuando el presidente de ese entonces César Gaviria nombró a Rafael Pardo Rueda como ministro de Defensa, la cartera ha estado en manos de un civil. Aplaudida como fue la decisión de Gaviria intentaba regular la actuación del ejército de Colombia en plena crisis social (que no ha terminado).

Han sido ministros de Defensa, Martha Lucía Ramírez, Juan Manuel Santos Calderón, Juan Carlos Pinzón Bueno y el actual pirómano Carlos Holmes Trujillo, todos ellos con agenda propia y de partido con pretensiones presidenciales y politiqueras.

Hoy el problema expuesto por el general Buitrago se ha maximizado en manos del pirómano Carlos Holmes Trujillo, que ha puesto encima de su escritorio su agenda personal y del moribundo partido que representa al que le tira salvavidas de piedra, pues cada uno de ellos contribuye a su hundimiento.

Vergonzosa la actitud de desconocer de facto la ley y los fallos que en derecho se han pronunciado. Pero quizás más preocupante la actitud del presidente Duque, el incapaz, de permitir que un suscrito suyo falte de esa manera a uno de los principios vitales de un Estado de Derecho que juró defender: La justicia.

Es evidente el fondo, que no está en el fondo, politiquero de ese señor y cómo ha puesto a la Policía como punta de lanza de su precandidatura a la presidencia de la República para el 2022.

Ahora, cuando se falle el desacato, no podrá no ser otra la decisión, posará de víctima de la izquierda castro-maduro-petrista y arrojará otro leño seco a este infierno que vivimos los colombianos gracias al partido de gobierno, al presidente y al pirómano.

Saben los integrantes de Centro Democrático que no lograrán salir en el marco del derecho y de manera democrática del abismo sin fondo en el que están cayendo gracias al señalado por el “ex”, y es comprensible en ese escenario el actuar desesperado, pero lo que no se puede aceptar bajo ninguna excusa es que en esa pataleta intenten llevarse al país con ellos, desinstitucionalizándolo, y sacrificando el orden social que se había logrado construir.

No dejar país parece la consigna. El presidente entrante encontrará una Nación sumida en la violencia, con crisis económica sin precedentes, y con desconfianza en todas las instituciones, con lo que su trabajo, el poco que pueda realizar será infructuoso, y en ese momento volverá, el actual partido de gobierno, seguramente con otro nombre, a mostrarse como los salvadores, se repetirá la historia del 2002, elegiremos a nuestro nuevo salvador.

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