DESTINO O EQUIVOCACIÓN

DESTINO O EQUIVOCACIÓN

Víctor Dalmau, participó en la guerra civil española como socorrista. Desde su rol le tocó ver cualquier tipo de barbaridades cometidas por unos y otros, también salvó infinidad de vidas.

En enero de 1939 con el triunfo de Franco, Víctor, al igual que muchos decidió partir a Francia, donde fue acogido más a disgusto que a placer, de hecho, él y sus coterráneos fueron llamados los indeseables, y albergados en campos de concentración.

Gracias a la hospitalidad del gobierno chileno y de la gestión hecha por el poeta Pablo Neruda, él en compañía de la madre de su sobrino y del niño, lograron embarcar en el Winnipeg, un barco encargado por el país sudamericano con destino a esta tierra hospitalaria y acogedora.

El 3 de septiembre de 1939, el mismo día que comenzaba la segunda guerra mundial en Europa, el Winnipeg arribaba al puerto de Valparaíso, donde comenzaría una historia encantadora de amores y desamores, de clases sociales y exclusión, de agradecimiento y de aterradora dictadura.

Este es un mal resumen de “LARGO PÉTALO DE MAR”, uno de los libros escritos de manera pulcra y sencilla por “ISABEL ALLENDE”, la escritora más leída en lengua española y que ha sido traducida a más de 40 idiomas.

Mientras leía este emocionante libro no podía sacarme de la cabeza la pregunta si lo que me encontraba en las líneas mágicas e históricas de la narración sería un preludio de lo que le vendría a Colombia con una eventual victoria de la izquierda y una derecha insensata que no ha podido asumir la necesidad irrefutable de cambios profundo en nuestra sociedad, una derecha capaz de destruir lo que encuentre a su paso con tal de no perder el poder.

Y no es tozudez, miopía o imaginación, Víctor Dalmau vivió en carne propia cómo la derecha de su país, España, produjo una guerra fratricida al perder el poder; también como por arte del destino, de esas cosas que no se sabe por qué suceden, sufrió en un campo de concentración en Chile, durante 11 meses, la crueldad de la dictadura de ese país, auspiciada por la derecha que tres años antes, en 1970, había perdido el poder.

Dirán que son sociedades diferentes, que los tiempos han cambiado, que nuestra democracia es la más férrea del continente, sin embargo, entre la guerra civil española y la toma del poder por parte de los militares en Chile transcurrieron 40 años, eran sociedades distintas, tiempos distantes, pero ideologías semejantes.

Nunca en la historia de nuestra patria un gobierno de izquierda está tan cerca de asumir el poder y tampoco nunca la derecha ha estado tan dividida y preocupada por unas elecciones presidenciales.

La fiebre no cede, varios intentos de prolongar el gobierno del incapaz de manera “democrática” han dado al traste, la atomización de los miembros del establecimiento que han ostentado el poder históricamente salta a la vista con alianzas “non santas” dejando a la derecha con poca fuerza y como si fuera poco, los militares retirados en cabeza de un coronel Exmiembro de Centro Democrático, acusan a “los Comunes” de ser el brazo político de un ejército irregular.

Cuando Dalmau logró traer a su madre a chile al ver lo que encontraba, ella le dijo a un buen amigo: “esto ya lo vivimos en España, Jordi, tú no estabas allí en el 36, pero te digo que es la misma cosa, ojalá no termine tan mal como allá”. Eso fue en 1970, cuando el congreso chileno declaraba a Salvador Allende como presidente de la república.

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