¡TÁMESIS GRAVE!

¡TÁMESIS GRAVE!

Por: Siervo Sin Agua

Problemas gravísimos padece Támesis, localidad que sufrió los rigores de la violencia que se ensañó con el pueblo a finales de los 80’s y comienzos de los 90’s del siglo pasado. Después, fue víctima del paramilitarismo que se instaló en el municipio ante el silencio cómplice de las autoridades civiles y militares de la época y con el beneplácito de muchas “gentes de bien”.

Támesis, en el suroeste antioqueño, ubicado sobre la cordillera occidental y distante 112 kilómetros de Medellín, posee dos corregimientos: Palermo, lleno de fincas de recreo, ganaderas y frutícolas disfruta de las bondades del clima tropical, un paisajismo envidiable y un vecindario adinerado. San Pablo, por el contrario, es un pueblo lejano y apacible, que padece los rigores del abandono estatal.

Las calles de Támesis hoy están repletas de huecos y materiales de obra abandonados a lo largo y ancho del pueblo. El Plan Maestro de Acueducto quedó a medias y, si la ciudadanía y las autoridades no se movilizan, el recurso que con tanto esfuerzo se consiguió, se perderá irremediablemente. Que el trazado inicial de la obra no fue el correcto… Que el material utilizado en un tramo no fue el adecuado… Que se encontraron unas piedras muy grandes que nos retrasaron… Que el invierno… Y las excusas se hacen interminables, mientras las calles permanecen intransitables y varias viviendas empiezan a amenazar ruina.

El Teatro Cartama, un espacio pensado para las artes y la cultura, iniciado por la administración anterior tampoco fue terminado y hoy es un elefante blanco que da pena ajena. Humedades, materiales abandonados, herramientas tiradas, pedazos de plástico tapando la inmundicia en que está convertida la obra son el panorama que se encuentran los visitantes de la otrora hermosa casa de la cultura Hipólito J Cárdenas, a la que le anexaron este impresentable e inacabado mamotreto.

Una obra que fue anunciada con bombos y platillos porque acercaría al municipio con Medellín quedó abandonada porque la firma contratista “se quebró” y dejó solo socavones en la que sería la vía pavimentada Puente Iglesias – Palermo. Hoy las comunidades de la margen del Cartama se encuentran incomunicadas por este eje vial, sin que se tenga esperanzas de una pronta solución.

Otra situación crítica la padece el corregimiento San Pablo, distante 13 kilómetros de Támesis, que se recorren (cuando se puede) en dos horas por una trocha en deplorables condiciones. La carretera destapada se daña constantemente por las lluvias y por la falta de mantenimiento y canalización de las aguas escorrentías que llegan a la vía (Támesis es uno de los municipios más ricos en agua de Antioquia).

Aunque son muchos los afectados, la comunidad resignada y aguantadora soporta el rigor del maltrato en los pocos vehículos que se atreven a viajar por la trocha o de las largas caminadas para llegar a la cabecera municipal a hacer las diligencias que el corregimiento no los puede resolver.

La vía, saliendo del corregimiento, tiene un poco más de dos kilómetros en Placa Huella, el resto son destapados e intransitables para un vehículo pequeño o mediano. Ahí es donde hacen su negocio los taximotos que cobran $20 mil pesos por un viaje que en bus escalera cuesta $6 mil, pero que les garantiza llegar un poco más rápido y menos sacudidos a su destino.

Y como de buenas intenciones está construido el camino al fracaso, cada campaña política y cada nueva administración municipal les llega con la lista de mercado de “Las necesidades que hemos detectado en esta comunidad son”… la lista aumenta y las soluciones definitivas no aparecen alcalde tras alcalde.

Pese a la cantidad de agua de la zona, la vía es estable y podría repararse definitivamente con el programa de placa huellas que ha dado excelentes resultados en vías como esta, de flujo vehicular medio bajo. O habiendo voluntad política, con una pavimentación, como sí se logró con Palermo, el otro corregimiento.

Hoy San Pablo se encuentra incomunicado. La carretera está cerrada por derrumbes y pérdida de la banca. El pueblo tampoco tiene agua potable porque una borrasca arrasó con la planta de tratamiento hace varios años y no ha sido posible comprometer los recursos y la voluntad política para construir una nueva que garantice agua pura a los más de 1.200 habitantes.

Un proyecto de vivienda comprometido para las víctimas del corregimiento duerme el sueño de los justos y los lotes, ya negociados para el proyecto, al parecer, están siendo vendidos por uno de los implicados en el negocio.

La comunidad de San Pablo le recuerda al gobernador de Antioquia, Aníbal Gaviria Correa que se comprometió a arreglarles la vía, con placa huella o pavimentación, pero hasta ahora lo único que han obtenido, han sido cierres permanentes de la trocha.

La ciudadanía de Támesis pide ayuda urgente, la actual administración ha sido incapaz de solucionar los múltiples problemas que aquejan a todo el municipio. Señor alcalde, ¿Cómo podemos ayudarle? Diga algo, pues su silencio frente a la problemática poco o nada ayuda en esta crisis.

Señores dirigentes políticos que sacan pecho hablando de su origen campesino, de su arraigo en “La Tierra del Siempre Volver”, Germán Blanco Álvarez, Óscar Darío Pérez Pineda, José Alonso González, Benjamín Higuita Rivera, Ana Ligia Mora Martínez…

¿Cómo ayudamos a resolver esta crisis que padece su terruño?, uno de los tantos pueblos olvidados de Colombia…

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