LA OTRA CARTA…

LA OTRA CARTA…

Sí Saldarriaga continúa con la misma tónica, en contra el gobierno, los pactos políticos a los que llegan los cabildantes una vez electos podrían incumplirse.

Vea: REFORMA Y CAMPAÑA

A dos meses para terminar el año 2022, los cálculos políticos en las diferentes casas electoreras no paran con el fin de prever la participación durante las elecciones regionales del 2023, cruciales para apalancar la fuerza partidista, el eterno ciclo.

Al interior de la alcaldía de Quintero se aceptaron algunas de las renuncias protocolarias que se solicitaron hace como un mes aproximadamente con el propósito de enderezar la clientela que ayudará a los candidatos del gobierno local, fundamentales para que “el pinturismo”, pueda alargar su existencia por lo menos hasta las próximas elecciones presidenciales en las que participará, seguramente, el jefe natural del extinto partido del Tomate.

Sin embargo, hay que ajustar una tuerca, que de dejarla suelta podría generar inconvenientes durante el año electoral que se avecina.

En la actualidad las coaliciones en contra y a favor del alcalde en el Concejo de Medellín se encuentran empatadas, 10 contra 10, y, en ese sentido, de lograrse una designación en noviembre de una mesa directiva en contra de Quintero sería desastroso para los intereses electoreros del mandatario, debido a que le haría mucho ruido, además que entorpecería la ejecución administrativa de su último año de administración.

Veintiuna son las curules designadas por elección popular en el Concejo de Medellín, y, como dijimos, se encuentra dividida 10 contra 10, conflicto que tendría que revolver el voto de la independiente y matriculada en el movimiento “Estamos Listas”, Dora Saldarriaga.

Lea: A GUSTAVO NO LE ALCANZA

Así las cosas, sí Saldarriaga continúa con la misma tónica, en contra el gobierno, los ordinarios pactos políticos a los que llegan los cabildantes una vez electos se incumplirían para darle el chance a la oposición del gobierno.

Desde las primeras sesiones del Concejo en el 2019, se acordó que la presidencia en la mesa directiva de la corporación para el último año de este periodo constitucional sería para el Partido Liberal, representados en las carnitas y huesitos de Fabio Humberto Rivera.

Sin embargo, como los alfiles del pinturismo, tampoco son pendejos, continúan en la búsqueda de otro voto diferente al de Saldarriaga para lograr sostener una mesa directiva favorable al quinterismo.

Por aire, mar y tierra le están coqueteando al cabildante Luis Carlos Hernández integrante del partido de La U, porque aseguran desde el ejecutivo que lo pueden voltear fácilmente por el amor que le tiene a la burocracia y clientela.

Dicen que al abogado tolimense Carlos Hernández, quien llegó a Medellín desde chiquito, pertenece no solamente a la iglesia cristiana Misión Carismática Internacional, sino también al cuartel del exsenador Germán Hoyos; le gustan los carguitos de bajo perfil, puesto que los puede repartir de manera homogénea entre sus seguidores y feligresía.

Esa es la carta del gobierno con la que podría intentar obviar el voto de Saldarriaga más que perdido con el objeto de mantener el control de la mesa el año entrante…

Lea: LUPA AL HOSPITAL