jueves, febrero 29, 2024

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RATAS ASQUEROSAS

El renunciado exalcalde y su mujer fueron increpados por varios pasajeros de un vuelo de Montería a Medellín en la noche de ayer.

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Lo peor que le puede pasar a un político, y, además, a uno que quiere aspirar a la presidencia de la república en las elecciones del año 2026 es la sanción moral, una actitud, se puede llamar así, creada al interior de la letrina de la posverdad independiente que sea verdad o mentira porque lo que importa y resalta es el sentimiento de la “masa media”, como diría una actriz de Almodóvar.

Cuando una marca, empresa o personaje público pierde su reputación, es mejor cambiarle de sello a la empresa, y, en el caso de un político, sale más barato inmolarse y volver a nacer, que convencer a esa “masa media” que las versiones en el ambiente en su contra no son ciertas.

Ese caso es el de los esposos Quintero Osorio, están cagados y con el agua lejos.

El renunciado exalcalde Daniel Quintero y su mujer Diana Osorio, fueron increpados por varios pasajeros de un vuelo de Montería a Medellín en la noche de ayer.

En los videos que se revelaron en redes sociales, algunos pasajeros insultaron a la pareja, los fundadores de la ideología “pinturista”, tolda y partido “Independientes” con el que avalaron al “primo bobo” actual concejal Juan Carlos Upegui “Perra Flaca” como candidato a la Alcaldía de Medellín.

Quintero llegó con su morralito al avión a eso de las 8:00 de la noche para viajar hacia Medellín, momento en el que se empezaron a escuchar los gritos de varias personas.

La reacción del también conocido como “Tembleque” por el rifirrafe que tuvo con el repitente concejal uribista Sebastián López, uno de los mas votados para la corporación fue la siguiente:

«Regresando de Montería a Medellín con mi esposa, una familia uribista en primera clase se desató por 20 minutos entre groserías e insultos», dijo “Tembleque”.

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Ruben Benjumea
Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.