Con el L11 en el tarjetón por Partido Liberal, el exalcalde de Sabaneta Santiago Montoya acelera su carrera al Senado con una campaña que combina resultados de gestión local, un discurso de “mano firme eficaz” y un respaldo visible de comunidades cristianas en Antioquia, mientras propone una hoja de ruta legislativa enfocada en justicia, seguridad, economía responsable y educación.
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Santiago Montoya, reconocido por haber sido el mejor mandatario local del país durante el periodo 2020-2023, continúa su campaña hacia el Senado de la República bajo las banderas del “glorioso” Partido Liberal, identificado con el número L11 en el tarjetón.
Su carta de presentación es la transformación de Sabaneta, municipio que bajo su gestión se convirtió en el más seguro de Colombia mediante decisiones técnicas y autoridad legítima.
Ahora, su propuesta busca escalar esa experiencia al Congreso, alejándose de discursos populistas para centrarse en una agenda de firmeza institucional y resultados en el territorio.
Uno de los pilares fundamentales de su campaña tiene que ver con la Reforma al Sistema Penitenciario, bajo la premisa de que los privados de libertad deben trabajar y ser productivos para la sociedad.
Montoya sostiene que es necesario imponer disciplina y orden en las cárceles para que los reclusos no vivan a expensas de los impuestos de los ciudadanos honestos, transformando el castigo en una verdadera rehabilitación mediante el trabajo activo.
Esta visión se complementa con una política de «mano dura eficaz» y cero impunidad, enfocada en dotar a las autoridades de herramientas reales para proteger al ciudadano frente al crimen organizado.
En el ámbito económico y social, el candidato liberal defiende un enfoque técnico y sostenible, criticando las medidas improvisadas que ponen en riesgo el empleo y la estabilidad del país.
Su propuesta legislativa enfatiza que la economía no debe manejarse con «aplausos» sino con estudios serios, postura que extiende al sistema de salud, que aboga por reformas estructurales debatidas con cifras y responsabilidad para no desproteger a los pacientes.
Así mismo, Montoya se ha comprometido con la defensa de la independencia judicial y el equilibrio de poderes, argumentando que las instituciones deben ser protegidas de la politización y la confrontación permanente.
Un factor diferenciador en su aspiración es su consolidación como el único candidato cristiano al Senado por Antioquia. En recientes encuentros en Medellín, líderes de fe de subregiones como Urabá, el Bajo Cauca y el Oriente Antioqueño, junto a la Asociación de Ministros Evangélicos, han manifestado su apoyo a su candidatura.
Montoya integra sus convicciones cristianas en su propuesta política, viéndolas como un motor para la justicia social y la defensa de la dignidad humana desde el servicio público.
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La educación y la libertad de las familias también ocupan un lugar central en su hoja de ruta hacia el Capitolio. Montoya propone una formación que desarrolle ciudadanos críticos pero libre de imposiciones ideológicas, respetando el derecho de los padres a decidir sobre los valores de sus hijos.
Para el candidato, la escuela no debe ser un campo de batalla ideológico, sino un espacio de calidad que prepare a las nuevas generaciones para los retos del futuro, siempre bajo un marco de respeto a la unidad familiar y el tejido social.
Finalmente, la campaña de Santiago Montoya se proyecta como una «cruzada» para llevar la voz de las regiones olvidadas al debate nacional, utilizando el éxito administrativo de Sabaneta como garantía de ejecución.
Su reto legislativo es buscar construir un Congreso con «peso específico» que reconcilie la fe con la acción política honesta y efectiva.
Con el número L11 en el tarjetón, Montoya aspira a representar a los sectores que exigen una Colombia con seguridad, justicia productiva y un manejo responsable de los recursos públicos.


