Este primero de septiembre, la designación del nuevo decano de la Facultad Nacional de Salud Pública de la Universidad de Antioquia no sólo pondrá a prueba la autonomía de la institución, sino que se convertirá en un termómetro político en el que convergen intereses nacionales y locales de cara al futuro de la salud colectiva en el departamento.
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La carrera por liderar la Facultad Nacional de Salud Pública “Héctor Abad Gómez” alcanza su punto de mayor efervescencia institucional.
Este primero de septiembre se realizará la designación de su nuevo Decano, un evento que trasciende lo meramente administrativo en medio de un panorama nacional marcado por intensos debates de salud y tensiones financieras que sacuden el Alma Máter.
El nuevo líder deberá conducir los destinos de la facultad en los próximos tres años, asumiendo la enorme responsabilidad de orientar los debates técnicos y académicos que inciden directamente en las políticas sanitarias del territorio y el país.
Para asumir este desafío, la comisión encargada acreditó formalmente a sólo dos candidatos, el médico epidemiólogo Alejandro Vargas Gutiérrez y el académico Gabriel Jaime Otálvaro Castro.
Ambos profesionales representan dos visiones y trayectorias distintas que hoy dividen las preferencias al interior de la Facultad.
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La elección de cualquiera de ellos no sólo redibujará las alianzas internas, sino que enviará un mensaje directo nacional sobre el perfil de salubridad e investigación que promoverá la Universidad de cara a los próximos retos del Siglo XXI.
En el escenario de las credenciales científicas sobresale la trayectoria e idoneidad de Alejandro Vargas Gutiérrez, médico y magíster en epidemiología de la Universidad de Antioquia.
Con una hoja de vida orientada a la innovación biomédica aplicada, Vargas obtuvo el primer puesto de inventor colombiano otorgado por la Superintendencia de Industria y Comercio en 2021 y fue galardonado como el mejor inventor de Medellín por la Sociedad Antioqueña de Ingenieros y Arquitectos en 2012.
Su contribución a la salud pública se consolida mediante patentes nacionales otorgadas como el “Brazalete para gestantes”, un dispositivo electrónico portátil con GPS e historia clínica para el monitoreo de pacientes de alto riesgo, y el célebre “Robot 180°” para la pronación (movimiento natural del cuerpo en el que el pie gira ligeramente hacia adentro al caminar o correr) automatizada de pacientes en cuidados intensivos.
La hoja de ruta de Vargas, plasmada en su propuesta “UNA FACULTAD IMPARABLE, INNOVADORA Y CON PROYECCIÓN SOCIAL”, ataca directamente el asfixiante déficit fiscal de más de $300 mil millones de pesos que padece la Universidad de Antioquia planteando una diversificación sustancial de fuentes de ingresos mediante la transferencia tecnológica y la consultoría internacional.
Entre sus estrategias clave destacan el emprendimiento bajo la marca Campus 360°, la internacionalización mediante el bilingüismo, el innovador “PUBLIC HEALTH INTELLIGENCE & SIMULATION LAB” para el entrenamiento avanzado de estudiantes ante emergencias y epidemias, la preparación del CONGRESO MUNDIAL DE EPIDEMIOLOGÍA EN 2027 y un modelo pedagógico incluyente adaptado a los estudiantes que hoy en día también trabajan o son padres de familia.
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LOS VOTOS
No obstante, pese a la efervescencia de los debates de pasillo y las promesas programáticas de los aspirantes, las reglas de juego institucionales en la Universidad de Antioquia son estrictas e inamovibles.
La decisión final y el voto definitivo para la designación de la decanatura corresponden exclusivamente a los miembros del Consejo Superior Universitario.
En su calidad de máximo órgano de gobierno, es esta corporación colegiada la que tiene la última palabra legal y estatutaria para evaluar las hojas de vida y designar a quien conducirá el rumbo de la salud pública regional durante el próximo trienio.
Es precisamente en el seno de la Facultad donde el proceso de designación se tiñe de un fuerte color político.
Al interior de la Facultad de Salud Pública se dice insistentemente que el candidato Gabriel Jaime Otálvaro Castro es la ficha clave de la actual senadora y exministra petrista Carolina Corcho, quien busca conservar y consolidar su influencia ideológica y programática en el claustro académico.
Esta supuesta vinculación ha despertado debates sobre la neutralidad de la Facultad frente a las polémicas reformas a la Salud que promovió el fallido gobierno del expresidente Petro en el país.
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Por su parte, la balanza de respaldos para Alejandro Vargas parece inclinarse hacia un sector decisivo de la mesa, pues se afirma que cuenta con la simpatía y los votos de varios integrantes del Consejo Superior Universitario, especialmente de la Ministra de Educación y del Delegado de la Presidencia de la República.
Entretanto, el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón quien representa el ejecutivo seccional, continúa analizando con cautela la hoja de vida de Vargas para determinar si su perfil innovador y técnico se alinea con las prioridades de desarrollo en salud de las subregiones del Departamento.
Ante este panorama, el proceso ha contado con el termómetro de una consulta electrónica previa, pero no vinculante, en la que los estamentos manifestaron su nivel de preferencia, sirviendo como insumo informativo clave para los consejeros.
En este ejercicio democrático participaron tres fuerzas vivas de la facultad: los profesores, como los docentes vinculados, ocasionales o de cátedra con contrato vigente; los estudiantes, alumnos matriculados tanto en programas de pregrado como de posgrado; y los egresados debidamente inscritos en el portal universitario.
Corresponderá ahora al Consejo Superior Universitario sopesar la legitimidad de esta consulta frente a los intereses políticos en juego, definiendo si la Salud Pública de la U de A apuesta por la innovación científica o por la continuidad de corrientes ideológicas tradicionales de izquierda.


