jueves, febrero 12, 2026

CORANTIOQUIA PREVARICÓ

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Aunque parezca irónico, tuvieron que sacrificar uno de los *Caballos de Río de Pablo para que los defensores de los animales decidieran sobre el futuro de los 27 ejemplares que aún viven en la Parque Temático Hacienda Nápoles del extinto Escobar Gaviria.

No es de extrañar que las instituciones que tienen la obligación de proteger el medio ambiente, la fauna y la flora incumplan su responsabilidad. En Colombia prevaricar es normal, y esa es la falta de Corantioquia.

El prevaricato en el orden de los poderes ejecutivo y judicial, es un delito comparable al incumplimiento de los deberes de cualquier funcionario público. Ni Corantioquia, ni Cornare, ni los concejales de Medellín que salieron a pescar en rio revuelto para defender la causa animal, sabían que era lo que se tenía que decidir sobre el caso de los hipopótamos del difundo narco.

Como si fuera poco, los victimarios del animal, se lavaron las manos argumentando que fueron asaltados en su buena fe, lo que lastimosamente generó el sacrificio. Preocupa, además, que los integrantes de estas entidades justificaron el sacrificio de “Pepe”, a través de argumentos que demuestran la frecuente y continua improvisación de los representantes del Estado.

El remedo de estudio de impacto ambiental que entregó Corantioquia fue vergonzoso para justificar los problemas que generan los Hippopotamus Amphibius en esa zona del Magdalena Medio Antioqueño. “Los hipopótamos están dañando las lagunas y las babillas y las aves salen horrorizadas (…)”. Ese no debe ser el discurso de Corantioquia, que presume trabajar por el medio ambiente, si se tiene en cuenta que los hipopótamos se encuentran en la zona hace más de 20 años y que la fuga de “Pepe”, la madre y su cría se presentó hace dos años y medio. Los imprevistos a los representantes de esta entidad los coge siempre fuera de base.

Después de tener el ojo afuera no hay Santa Lucia que valga. Sin embargo, por lo menos se decidió que los dos errantes Madre e hijo no se cazarán y por el contrario, se determinó trasladados a Nápoles para garantizar su existencia.

Después del asesinato premeditado de “Pepe” todos pusieron el grito en el cielo lo que ayudará a conseguir los 100 millones de pesos al año necesarios para la manutención de los hipopótamos, que se tragan cada uno 70 kilos de yerba al día. Las cosas no son tan graves. Bien decía Gandhi: «Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales.» ¿Qué más se puede esperar?

*Los griegos de la época clásica designaban al hipopótamo como «Caballo de Río», Hippos – Caballo y Potamos – Rio. Los árabes lo llamaban «Búfalo de Agua» y los antiguos egipcios «Cerdo de Río».

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Ruben Benjumea
Soy periodista por vicio y bloguero por pasión y necesidad. Estamos fortaleciendo otra forma de hacer periodismo independiente, sin mucha censura, con miedo a las balas perdidas, pero sin cobardía.