En una cumbre en Bogotá, la recién elegida bancada de 13 senadores del liberalismo definió su hoja de ruta para las presidenciales. Bajo el liderazgo de un César Gaviria, el partido decidió jugarse por una alianza de centroderecha, para cerrarle el paso a la continuidad del proyecto de Petro con su candidato Iván Cepeda.
Lea: El LADO OCULTO DE LA LUNA
En el apartamento del expresidente César Gaviria Trujillo, rodeado de su invaluable colección de arte, fue el epicentro de un movimiento estratégico en la política colombiana.
En la casa de Gaviria, los 13 senadores liberales electos, con una presencia notable del bloque costeño liderado por Lidio García y Fabio Amín, consolidaron una postura unánime. El partido no apoyará, bajo ninguna circunstancia la candidatura de Iván Cepeda.
La ruptura con el sector del actual gobierno es total y se considera irreconciliable debido a las profundas diferencias ideológicas y de gestión.
Lea: HERENCIA A LA SOMBRA: “PAPÁ PITUFO” Y EL LABERINTO DE IVÁN CEPEDA
La bancada liberal eligió, además, a Simón Gaviria, hijo del exmandatario como el vocero oficial encargado de comunicar las decisiones del partido.
El anuncio, que se realizará en los próximos días de manera oficial, tiene que ver con que el Partido Liberal inclina su balanza hacia la fórmula presidencial integrada por Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo.
Esta decisión no es sólo una coincidencia programática, sino una apuesta calculada. Los liberales estiman que su maquinaria puede aportar más de 2 millones de votos a esta campaña, lo que los convertiría en el factor importante y decisivo para la primera vuelta presidencial el domingo 31 de mayo de la presente anualidad.
Ahora puedes seguirnos en nuestro WhatsApp Channel
Ahora bien, la cercanía hacia Paloma Valencia tiene una condición clara. La exigencia de respeto y un trato digno en un eventual gobierno.
En plena reunión, se recordó con “amargura” la relación con la administración de Iván Duque en la que los liberales aseguran haber sido “maltratados” y excluidos de la participación de su gobierno.
El mensaje para Valencia es directo. El apoyo está condicionado a asegurar que la colectividad sea valorada como un socio fundamental y no como un apéndice electoral.
La reunión sirvió, además, para analizar la campaña y posturas del candidato Abelardo De La Espriella.
Existe un temor latente sobre lo que implicaría su llegada a una segunda vuelta en junio, especialmente por su pública negativa a pactar alianzas con la “clase política” tradicional.
Bajo la tesis expuesta en la casa de Gaviria, si De la Espriella llegara a segunda vuelta, la clase política tradicional se vería forzada a negociar un “Gran Acuerdo Nacional” con Iván Cepeda, a quien consideran un interlocutor más predecible dentro de las “dinámicas” del poder.
Ahora puedes seguirnos en nuestro WhatsApp Channel
Los asistentes al encuentro destacaron la figura de César Gaviria Trujillo.
A pesar de las presiones internas y los intentos previos de sectores disidentes por fracturar el partido, el expresidente se mostró lúcido, saludable y en pleno control de la dirección colectiva.
Como anfitrión, logró unificar a una bancada que, aunque diversa, parece haber encontrado en el rechazo a la continuidad y en la búsqueda de “respeto” gubernamental, una razón para marchar en bloque hacia las urnas en el mes de mayo.


