El concejal Andrés Rodríguez, ha puesto en la mira al director de Comfama, David Escobar Arango. Tiene derecho a exigir explicaciones sobre el manejo de la caja. La pregunta es si busca esclarecer hechos concretos o convertir una disputa política en una campaña para sacarlo del cargo.
¿Cuáles son los verdaderos intereses del concejal de Medellín, integrante del Centro Democrático, Andrés Rodríguez, para atacar la gestión de David Escobar?
Rodríguez emprendió una ofensiva pública que debe medirse con pruebas y no con conjeturas a través de publicaciones en redes sociales.
Rodríguez relacionó a Comfama con un tal Piti Parra, un supuesto viaje al Putumayo para participar en una experiencia con ayahuasca y una fotografía en la que Parra aparece junto a Rodrigo Londoño, “Timochenko”, retrato que utiliza el cabildante para calificar la caja como una madriguera de izquierdosos.
Si la discusión es sobre gastos dudosos y corruptos, contratos o la realización de una actividad sospechosa, pues que muestre los soportes. La fotografía, por ejemplo, de un tercero ajeno a la caja, no demuestra por sí sola que Comfama sea un nido de progresistas.
Ese comentario es tan traído de los cabellos como atribuirle a la exsenadora María Fernanda Cabal, jefa del concejal, alguna responsabilidad por las actuaciones de algún tercero “paramilitar” por ser esposa de José Félix Lafaurie, presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos, entidad que agrupa a un montón de empresarios algunos cuestionados por haber tenido muy de cerca a más de un bandido, integrante de las autodefensas para defender sus fincas. Eso no hace a María Fernanda paramilitar, o sí…
Ni el parentesco ni una foto sustituyen la prueba y la evidencia documental de una conducta propia. Esa regla debe valer para todos, incluidos los adversarios políticos.
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EL ENCUENTRO
Hace un par de semanas me encontré en un café con David Escobar, quien estaba acompañado de la rectora de EAFIT, Claudia Restrepo.
Nos saludamos y le propuse que nos tomáramos una agüita para hablar de política, pues su nombre circula entre los posibles aspirantes a la Alcaldía de Medellín.
Escobar me dijo que fuera al edificio de Comfama. Días después le escribí por WhatsApp para recordarle el encuentro, respondió que revisaría su agenda y me confirmaría. Todavía espero esa conversación.
Sin embargo, me puse a pensar que, a estas alturas del partido, David Escobar no tiene motivo alguno para invitarme a sus aposentos.
Dirige una de las cajas de compensación de mayor tamaño del país y mi trabajo periodístico sobre Comfama no comenzó con las publicaciones recientes del concejal del CD.
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EL PASADO DE RESTREPO
Desde octubre de 2014 emprendimos una serie de denuncias y cuestionamientos sobre la administración de Comfama, entonces encabezada por la vetusta María Inés Restrepo de Arango, quien renunció en diciembre de 2015, después de 21 años al frente de la entidad.
En aquel momento señalamos presuntos malos manejos presupuestales, proyectos inconclusos o sin resultados, posibles favorecimientos a familiares y cuestionamientos sobre autopréstamos de directivos para construcción de vivienda. Todo documentado y con fuentes reservadas generaron la salida de personal de la caja, nunca hubo una denuncia por injuria o calumnia en contra de este redactor.
Después de la salida de Restrepo se presentaron cambios en el Consejo Directivo, además de disputas entre empresarios como Bojanini y Ojalvo. David Escobar llegó a la dirección de Comfama a comienzos de 2016.
Ahora bien, que David Escobar tiene una trayectoria política ligada a Sergio Fajardo, más que obvio, además nunca lo ha negado. Fue secretario privado durante su Alcaldía de Medellín y ocupó cargos posteriores en la administración municipal, incluyendo la presidencia en la recién vendida por la alcaldía, UNE Telecomunicaciones.
Pretender resolver la discusión, como quiere el concejal, calificando de progresista a Sergio Fajardo es un error.
“Fajarkamón” por las demolidas pirámides de la avenida Oriental, ha proyectado de manera artificial una fachada socialdemócrata, pero en su práctica política no cabe cómodamente en esa etiqueta. Su problema ha sido otro, la tibieza del relato y sus acciones, además de un discurso que no convenció en campaña presidencial al electorado en una agenda totalmente polarizada. Para ser de izquierda también hay que tener “güevos” y él no los tiene…
Hay, además, una confusión sobre cómo se supervisa una caja de compensación.
Las cajas son una persona jurídica de derecho privado que cumplen funciones de seguridad social y administran recursos parafiscales orientados al otorgamiento de subsidios para vivienda de interés social entre otros programas y servicios.
Son auditadas exclusivamente por la Contraloría General de la República porque los entes de control fiscal como las contralorías de Medellín y Antioquia no tienen jurisdicción ni en Comfama ni Comfenalco.
Por eso de ahí, a que un concejal por “aletoso” que sea o por más que “relinche” le queda difícil plantear un debate por presuntos malos manejos administrativos sino tienen pruebas contundentes para demostrarlo.
“El Guri” puede presentar los derechos de petición que quiera, las tutelas que desee, además de acudir a las autoridades para reclamar respuestas de fondo, pero Comfama, aunque no puede desechar esas solicitudes por el sólo hecho de ser una entidad privada, también puede esquivar cualquier cuestionamiento argumentando que posee información amparada por reserva legal para guardar silencio.
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QUÉ QUIERE “EL GURI”
Entonces repito la pregunta: ¿Qué busca Andrés Rodríguez en Comfama? No conozco la respuesta, pero el tamaño de la caja no autoriza a inventarla.
Comfama reportó $2,7 billones de ingresos operacionales propios en 2025 obteniendo un crecimiento del 10,5% con respecto al 2024 y $3,1 billones al sumar sus filiales, cifras que dejan muy bien parada la estabilidad financiera de la caja de compensación.
Dirigir Comfama significa relacionarse con empresarios, trabajadores y autoridades, es tener influencia sobre programas de vivienda, educación, recreación y bienestar en Antioquia. Quién no quisiera ocupar una posición de semejante alcance…
Precisamente por eso, si se va a cazar una pelea con la caja de compensación de los empresarios más poderosos del Departamento, hacen falta contratos cuestionados, cifras verificables, hallazgos y denuncias concretas y documentadas.
Las preguntas del concejal pueden ser legítimas, pero las insinuaciones sobre fotos, ideologías y supuestas alucinaciones por tomar “yagé” no bastan para pedir la cabeza de nadie.


